Una situación insólita se vivió este domingo en el partido entre Valencia y Barcelona, en el Estadio de Mestalla, por la decimotercera fecha de la liga española.

Cerca del minuto 30 del primer tiempo, el argentino Lionel Messi remató desde fuera del área y el portero Neto no pudo contener correctamente el balón, el que superó claramente la línea de meta antes que el arquero la sacara desde adentro del arco.

En ese instante, los jugadores catalanes comenzaron a celebrar, sin embargo, el árbitro del partido, Ignacio Iglesias, no validó la acción y dejó continuar el juego, lo que provocó un contragolpe del Valencia que casi termina en gol.

Tras esto, todos los jugadores y el cuerpo técnico azulgrana reclamaron con vehemencia, pero ni el juez ni sus asistentes se dieron por enterados de que la pelota sí entro, y por mucho, en la portería del rival.