Los colombianos se han enfrentado a menudo con una corrección incorrecta: cuando hablan -escriben- de una de sus músicas tradicionales, el vallenato, reciben de vuelta el comentario con aires de corrector de prueba: se escribe con Be de burro.

Y no: sucede que este ritmo guapachoso nació en la zona circundante de Valledupar, en la costa caribe, por lo que su nombre deriva de allí: vallenato, la música de los oriundos del valle surgida del canto de los juglares campesinos que iban de pueblo en pueblo contando historias, inmortalizada en la figura de Francisco El Hombre en Cien Años de Soledad.

Esta semana, finalmente la palabra fue aceptada por la Real Academia de la Leguna Española, un mes después de que el periodista colombiano Daniel Samper Pizano, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua.

El criterio que tiene la RAE para incluir una palabra en el diccionario es que, como mínimo, se use en tres países.

“Es un reconocimiento más que justo porque es una de las palabras más usadas hoy en la música popular latinoamericana”, dijo en su momento.

Esta palabra ya se encuentra en el Diccionario de americanismos, el cual pretende recoger todas las palabras propias del español de América, sin embargo, en este mes de diciembre entró en el diccionario oficial de la lengua española.

Imagen: Wikicommons