La ciudad de La Paz fue la capital del diseño mundial donde se reunieron más de 500 personas bajo el mismo interés: el diseño y la creatividad. La gestión cultural de este evento es uno de los ejemplos más importantes en el país en los últimos años.

“Con ojos abiertos o cerrados sigues viendo los carteles, las letras, las caras. Sigues recordando las historias que escuchaste en el congreso, porque si, son historias cercanas, todas con un toque muy humano y además, las sigues contando, como si las hubieses vivido, incluso a gente que no entiende ni le interesa sobre el tema”, dice Ana Michel, diseñadora y docente que llegó a La Paz desde Cochabamba para ser parte de las casi 100 actividades en Bienal del Cartel BICeBé 2017.

Y es que como dice la filosofa Simone Weil, “la atención es la forma más rara y pura de generosidad” y en la BICeBé se reunieron más de 500 personas interesadas en los trabajos de otros que compartian algo comun: la pasión por el diseño y la creación de ideas.

Como trabajo de hormiga la gestión cultural en Bolivia no tiene que ver solamente con tener un buen proyecto y mantenerlo, como dice su nombre trata sobre gestionar redes, comprometer pensamientos, movilizarse para atraer públicos y mantener el compromiso con hacer un buen trabajo que tenga incidencia social.

La BICeBé en la actualidad, según la opinión de muchos profesionales en el área, representa la experiencia más exitosa en gestión cultural de Bolivia, la misma que esta intimamente ligada, en este caso, a lo academico, aún sin tener el apoyo del Estado (Ministerio de Culturas), ni de alguno que otro centro cultural europeo con sede en La Paz.

¿Éxito?

Sí, reunir a los principales profesionales de la región y del mundo a través de su presencia en La Paz (donde además de presentar una ponencia, dieron talleres y charlas informales). Vincular a lo mejor de la industria creativa nacional con la presencia de los principales creativos y agencias de publicidad, tener llenos completos en las exhibiciones–más de 100 personas en cada presentación, algo único en las galerias y centro culturales nacionales-. Tener el record como la convocatoria con mayor impacto en Bolivia, llegando a recibir tan solo este año 6.444 trabajos. Hacer una gestión de prensa responsable no subestimando la capacidad de lectura del público y presentarle perfiles y la obra de los invitados en todos los suplementos culturales del país. Y sobre todo, implicar a gente joven, con nuevos pensamientos creativos que aveces no tienen la cabida que merecen en los “circuitos culturales” nacionales.

La pasión por el diseño como inspiración para las nuevas generaciones es algo fundamental en el hecho de la gestión cultural en Bolivia; la bienal del cartel puso en la organización a 60 estudiantes voluntarios que aportaban no solo desde sus ideas frescas sino también desde el compromiso y la responsabilidad.

“Pude experimentar otra realidad fuera de mi cotidianidad en la cual cada día era inigualable. Estar en primer plano junto con los invitados de los cuales pude aprender como diseñador, ilustrador y más que nada como persona. La Bienal para mi es la mejor experiencia para llegar a inspirarse en el diseño y pensar que uno pueda llegar a ser invitado algún día es una meta”, comentá Adrian Benavides.

La singular relación entre invitados y voluntarios es algo para destacar, esto genera una mutua inspiración entre emergentes y maestros consolidados. Genera dudas y genera interrogantes.

“Cuando hablaban de la depresion post bienal pensaba que era una exageración pero ahora la estoy viviendo. Las semanas previas fueron de trabajo duro y sacrificio. Sobre todo, las lindas amistades que se forma, como con mi invitado Edel, uno espera encontrarse con celebridades, no, realmente sentia que estaba con un amigo, tenia muchos temas de charla y no puedo estar más feliz, el es un artista sumamente inspirador”, contó la estudiante y voluntaria, Noelia Terán.

Pensar diseño como una labor física

La intensidad de “pensar diseño” desde Bolivia fue ante todo una labor física, los invitados iniciaban desde muy temprano con talleres y charlas para luego ir por las tardes a las conferencias dentro del congreso. Al finalizar cada jornada eran trasladados en buses que cruzaban las sinuosas calles de La Paz desde el campo ferial Chukiago Marca hasta sopocachi y el centro, donde eran las exhibiciones, dos o tres cada noche. Las muestras ocuparon las principales galerias y centros culturales de la sede de gobierno.

“No existe en Bolivia un evento cultural de mayor proyección internacional y repercusión e importancia al interior del país que la BICeBé. La Bienal del Cartel proyecta Bolivia al mundo y se ha ido constituyendo en un referente de integración de la región y de difusión del diseño gráfico”, indica la diseñadora y académica, Ana Luisa Unzueta.

Para Unzueta, la bienal con sus múltiples actividades, crea “una sostenida e íntima interacción” entre diseñadores de todo el mundo, profesionales bolivianos y sobre todo estudiantes de diseño.

“La Bienal viene activando desde hace casi 10 años la discusión en torno al rol del diseño gráfico y los y las diseñadoras en nuestra sociedad. Es un orgullo pertenecer a un gremio que cada dos años se manda un evento como este”, indica Unzueta, recalcando la importancia del apoyo institucional privado y Estatal para que el evento llegue de manera gratuita a más estudiantes de manera gratuita.

Manolo Guerrero y Erendida Mansilla, que llegaron desde San Luis de Potosí, México, resaltan la vocación formativa de la BICeBé, señalando que de esta manera se “planta la semilla en las nuevas generaciones de estudiantes bolivianos, lo que en futuro cercano dará frutos, profesionistas mejor formados y con una visión más amplia del diseño”.

Algunas diseñadoras fueron al taller de tejido de Martha Cajias donde conversaron con las participantes y conocieron el trabajo de estudiosas del tejido en Bolivia.

En su poco tiempo libre algunos descubrieron los cholets de El Alto, Alejandro Ros posteando en instagram los colores y formas de la arquitectura aimara, o Ros y Gatto Ficcardi sacandose fotos en el unico bar de Star Wars a 3600 metros de altura. La foto se trataba de un retrato de una chola paceña enmarcada por los sables jedi de los diseñadores argentinos. Ficcardi, además de ser un experto en etiquetas de vino ejerció como DJ oficial de la BICeBé en un par de veladas nocturnas.

Hay un buen equilibro entre el respeto por la historia y experiencia del pasado mediante los invitados de más edad, sumado a las nuevas trayectorias contingentes en los Sub-40. Es en esa mezcla de pasado, presente y futuro  donde está el valor de este evento; en donde los asistentes pueden adquirir mejores herramientas, tanto visuales como conceptuales, a la hora de buscar su propia voz y causa personal”, señaló el invitado chileno Diego Becas.

Lo multidisciplinario es una creación de redes

La coordinadora general de la BICeBé, Susana Machicao se encuentra sorprendida por los alcances de la bienal, que tiene al cartel como el germen para exaltar el pensamiento como motor creativo.

“Muchas gracias, pasé una semana genial. Fan del cartel y del diseño. Abrazos y felicidades. Gran evento para La Paz”, señalo el músico, Rodrigo Grillo Villegas en su red social facebook. Villegas fue parte del congreso internacional de diseño y participante en el taller de ilustración.

Isabel Aillón, también asistente al congreso, destacó la participación de nuevas generaciones de profesionales.

“Es evidente el impacto de la bienal en los estudiantes, en su concepción del diseño en general y la concreción de ideas en particular.  Y este segundo elemento es tal vez el que más me interesó de manera personal, ya que ver a tantas personas cuyo trabajo logra esta filtración y sintesis de ideas de tantas maneras distintas fue inspirador”, indicó la bailarina profesional.

Unos dias antes de partir hacia alguna isla del caribe, David Carson , todavía en La Paz dijo que “la pasión de los países sudamericanos es oro para el diseño”,en la entrevista de EFE se lee que Carson cree en una especie de gran energía que nace del amor a la vida que nutre la obra de los profesionales de nuestra región, “ese trabajo no se puede copiar”, alegó el artista texano.

Y al final es así, una conjunción de mente, cuerpo y alma que construyen nuestros imaginarios y como indicó Montt en su conferencia, “Somos lo que recordamos”, y seguramente que la vivencia BICeBé quedará calcada en la memoria de muchos de los participantes de su quinta versión.

Fotos: María José Ferrel

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