La campaña presidencial colombiana para definir al reemplazante de Juan Manuel Santos el 2018 sumó un nuevo competidor este fin de semana, cuando se despejó la duda sobre el heredero político del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, uno de los principales opositores al proceso de paz con la guerrilla de las Farc.

Desde hace varios meses que se habla de “el que diga Uribe” como un candidato serio a disputar la presidencia de ese país, toda vez que el ex presidente cuenta con uno de los caudales políticos más codiciados de Colombia a pesar de la larga lista de denuncias en su contra.

Aunque Uribe dejó de ser el hombre del “efecto teflón” al que ningún escándalo parecía salpicar -fueran asesinatos de civiles para disfrazarlos de guerrilleros o la corrupción de sus ministros más cercanos- y su popularidad ha caído en los últimos meses, el ex presidente sigue siendo uno de los políticos más populares de una clase política cuestionada.

El abogado Iván Duque de 41 años se impuso a sus competidores en el dedazo de Uribe dentro de su partido Centro Democrático y este domingo fue designado como el nombre que rellene la lista de ese “el que diga Uribe”.

Su elección se produjo tras una serie de encuestas dentro del Centro Democrático, donde alcanzó un 29,47% de las menciones por sobre el 20 % de sus dos competidores: Carlos Holmes Trujillo y Rafael Nieto.

La selección del candidato fue lo más parecido a un reality show que haya visto la política colombiana, con un eliminado semanal tras la votación del público al interior del partido.

Duque apareció en la última encuesta de la firma Invamer para Caracol Televisión, Blu Radio y SEMANA, en el sexto lugar con un 8,4 por ciento de las preferencias, sin embargo la medición se hizo antes de contar con la buena seña de Uribe, por lo que su apoyo real aún es desconocido.

Dentro de los méritos que le destacan sus seguidores se encuentra el haber sido uno de los rostros que encabezó desde el Senado la campaña por el No al plebiscito para ratificar los acuerdos entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc. Pese a esto, no encarna el ala más dura de su partido que pretende acabar con el acuerdo y ha declarado que quiere “hacerle ajustes”.

Actualmente, Colombia se encuentra en un proceso de paz con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, ELN, un tema sobre el que Duque también ha manifestado su escepticismo. En una columna de opinión publicada recientemente en el diario Portafolio, Duque llamó a no cometer los “errores” del proceso con las Farc.

“Lo peor que se pudo haber hecho con las FARC, error que no se puede volver a cometer con el ELN, fue haber negociado mientras estos criminales seguían cometiendo acciones terroristas. La justicia transicional puede concederse, pero con una reducción sustancial de la pena y no la ausencia de pena efectiva y privativa de la libertad, y en condiciones claras de verdad, justicia y reparación”, aseguró Duque la semana pasada.

El programa electoral de Duque está basado en un libro suyo llamado IndignAcción, donde se apela a la legalidad, equidad, el neoliberalismo, la innovación y el desarrollo sustentable. En varias intervenciones, el nuevo paladín de Uribe ha apelado a la “Legalidad democrática”, un guiño al lema de “seguridad democrática” empleado por Uribe durante sus ocho años en el poder.