El ex presidente de Brasil, Lula da Silva se enfrentará este miércoles a la justicia de su país, cuando se presente ante el Tribunal Regional Federal de la 4ª Región de Porto Alegre (TRF4) para rendir cuentas por su supuesta participación en el sonado caso de corrupción conocido como Lava Jato.

En esta ocasión. tres jueces revisarán la sentencia que el año pasado condenó al líder del Partido de los Trabajadores a nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado de activos.

Más allá de los años de prisión, este juicio podría determinar el resultado de las elecciones presidenciales de este año en Brasil para las que Lula da Silva es favorito en los sondeos de opinión.

Estos son los escenarios de lo que podría pasar con el ex mandatario:

Condena en segunda instancia

El pasado mes de agosto más de cien juristas brasileños publicaron un ensayo donde daba a entender que la condena del juez Moro era un secreto a voces. Los medios de comunicación también dan por hecho la condena y lo que se pone en discusión es es si será por unanimidad o si habrá algún voto que inocente a Lula.

Existe la posibilidad de que Lula sea detenido y vaya a la cárcel ya que el Supremo Tribunal Federal contrarió la Constitución y decidió que la ejecución de la pena ocurra tras la condena en segunda instancia.

Sin embargo, el cumplimiento de la condena sólo se llevará a cabo una vez que se agoten todos los recursos de la sentencia. Los abogados de Lula no quisieron informar sobre qué estrategias plantearán en este caso, pero sí anticiparon que recurrirán tanto a la justicia nacional  Tribunal Superior Electoral y el propio Supremo Tribunal Federal) como a la internacional para demostrar la inocencia de su cliente.

Condena, pero con candidatura 

Una eventual condena por el Tribunal no le impedirá al ex jefe de Estado registrar su candidatura presidencial. Cinco días después de la inscripción, sus adversarios políticos podrán solicitar la impugnación y este proceso podrá o no alcanzar el calendario electoral.

Si hubiera unanimidad, el ex presidente podría hacer campaña presidencial y anotarse el próximo 15 de agosto como candidato presidencial, pero después su candidatura pasaría a ser analizada por el Tribuna Superior Electoral (TSE) que con la Ley de la Ficha Limpia (que considera inelegibles a los candidatos condenados por crímenes contra la administración pública como el de corrupción) podrían eliminarle de la carrera presidencial. Si la condena tuviera al menos un voto a favor de Lula, el TSE lo tendría más difícil para dar su veredicto ya que podría plantear dudas razonables sobre la inocencia del candidato.

Inocente por falta de pruebas

Los juristas coinciden en dos puntos frágiles de la sentencia del juez Moro. El primero tendría que ver con la incapacidad del magistrado para demostrar que el apartamento de Guarujá perteneciera al ex presidente. De hecho, la culpabilidad del ex mandatario se basa en la declaración del ex ejecutivo de OAS, Leo Pinheiro, preso desde 2014, que cambió su declaración tres veces. Tras firmar un acuerdo de delación premiada que le reduciría la pena, Pinheiro reconoció que el apartamento de Guarujá pertenecería a Lula da Silva. Sin embargo, no presentó pruebas de lo declarado.

Otra de las debilidades tiene que ver con que el magistrado no logró señalar cuál sería el acto de oficio, de corrupción pasiva, practicado por Lula a favor de la constructora OAS. Según la sentencia serían “actos indeterminados”, por lo tanto condenaría al ex mandatario por actos que el propio juez desconocería.

Jueces parcializados

El caso de Lula ha cuestionado desde el inicio el actuar de los jueces. Las formas del juez Moro, encargado de la investigación de Lava Jato, fueron puestas en entredicho a lo largo de estos dos años. Para algunos son incuestionables, mientras que para otros están muy alejadas del campo jurídico y mucho mas cercanas al mediático e incluso al del espectáculo.

Para el proceso de este miércoles, serán los jueces de apelación (integrantes de los tribunales de segunda instancia), quienes estarán a cargo. Éstos son nombrados por el presidente de la República o por los gobernadores a través de listas elaboradas por los tribunales, en la mayoría de los casos, o por el Ministerio Público (MP) y por el Orden de Abogados de Brasil (OAB).

La defensa de Lula criticó que uno de los tres jueces que analizará la sentencia de Moro será el magistrado Joao Pedro Gebran Neto, amigo de su homólogo de Curitiba. Los abogados del ex mandatario solicitaron que Gebran no se hiciera cargo del caso y exigieron copias de los certificados de casamiento de Moro y Gebran así como del bautismo de sus hijos, ya que sospechaban que el juez de Porto Alegre fuera padrino de uno de los hijos del de Curitiba. El pedido fue denegado y Gebran alegó que la amistad entre jueces de primero y segundo grado no puede llevar a una suspensión.

El miércoles, su voto también determinará el futuro del ex presidente.


 

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