En Chile la noticia se recibió como un triunfo deportivo. No faltaron los bocinazos y el clásico Ce-Hache-I con que alientan a sus selecciones deportivas, para celebrar el premio Oscar a la mejor película extranjera para Una mujer fantástica, dirigida por Sebastián Lelio. 

La cinta, protagonizada por  Daniela Vega, obtuvo  el más alto reconocimiento artístico a Chile desde el Nobel a Neruda y Mistral. En la ceremonia en el Teatro Dolby la gran triunfadora fue La forma del agua, que se llevó la estatuilla a Mejor Película y Mejor Director.

Esto es un regalo increíble“, dijo Lelio sobre el escenario antes de dar las gracias a los productores del filme, Juan de Dios Larraín y Pablo Larraín.

También agradeció especialmente el premio a Daniela Vega por ser “la inspiración de esta película”, una dedicatoria que fue recibida con un gran aplauso por el público del teatro Dolby de Los Ángeles.

“Una mujer fantástica” culminó con la estatuilla de los Óscar un recorrido triunfal por festivales y premios de todo el mundo.

Antes de coronarse en los Oscar, este largometraje ganó el Goya a la mejor película iberoamericana, consiguió el Oso de Plata al mejor guión en la Berlinale, y ayer se hizo con el premio Spirit del cine independiente al mejor filme internacional. 

“Una mujer fantástica” retrata la vida de Marina, una mujer que tras la muerte de su pareja debe enfrentarse al rechazo y los prejuicios de la sociedad sobre las personas transexuales.

La película de Lelio era la segunda producción chilena de la historia en lograr la nominación en este apartado de los Oscar tras “No” (2012) de Pablo Larraín, una película que no salió vencedora en la ceremonia de 2013.

El primer chileno en recibir la atención de la Academia de Hollywood fue Miguel Littin: en 1976 el realizador estaba exiliado en México y postuló al Oscar a mejor película extranjera con Actas de Marusia, producida por el país azteca. Seis años después Littin volvió a la misma competencia con Alsino y el cóndor, esta vez por Nicaragua.

Hace dos años, Gabriel Osorio y Pato Escala dieron la sorpresa: lograron el primer Oscar para el cine chileno con su corto animado Historia de un oso.

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