La demanda de Bolivia contra Chile en la Corte Internacional de Justicia de La Haya puede considerarse como una batalla más de la Guerra del Pacífico que enfrentó a Chile contra Perú y Bolivia a fines del siglo XIX.

Durante el conflicto, la prensa chilena satírica se encargó de narrar en su particular estilo el desarrollo de la guerra, los motivos políticos de ambos bandos y las consecuencias del enfrentamiento.

Medios como el Ferrocarrilito, El Barbero o El Padre Cobos retrataron la situación con algo de humor -a veces negro- que terminó con el confinamiento boliviano y con la anexión a Chile de más de 500 kilómetros de costa.

El historiador chileno Patricio Ibarra recopiló más de cien de estas caricaturas en una tesis universitaria presentada en el año 2009 en la Universidad de Chile.

A continuación algunas de las más curiosas viñetas de la Guerra del Pacífico.


“Soldados de regreso a Chile trayendo algo de lo que han adquirido por allá”
 
“Terminada la Campaña de Tarapacá, El Barbero en su edición del 6 de diciembre de 1879 publicó esta caricatura en la cual dos soldados regresan a Chile con algunas de sus conquistas. Uno porta en sus brazos dos edificios con los nombres de Iquique y Tarapacá. El otro, transporta en sus espaldas un canasto repleto donde se leen otras localidades tales como Pisagua, Dolores, Pozo Almonte, Agua Santa, Noria, Cobija y Tocopilla.”
 
 
Sátira contra la persona del defenestrado gobernante de Bolivia Hilarión Daza. Un soldado chileno encuentra en Arica una bota maloliente, la cual según reza la leyenda del dibujo perteneció a Daza. Ante tan desagradable hallazgo, el infante, dice, fortificarse. Este grabado fue incluido en la edición de El Corvo del 26 de febrero de 1881.
Grabado de El Ferrocarrilito que muestra a Bolivia representada por un caballo dando un corcoveo y aprestándose a patear a un hombre que encarna al Perú. Con seguridad, esta imagen recogió la idea relativa al abandono de la nación altiplánica de la coalición con la incásica ante la incursión chilena contra Lima. De allí entonces la afirmación de que el Perú “recibe su merecido” por parte de Bolivia, con la intención de burlarse de la rivalidad y disputas entre ambos aliados. El dibujo fue publicado el 3 de diciembre de 1880.
 
El Ferrocarrilito ironiza con la voluntariedad de los soldados peruanos durante la Guerra del Pacífico. Este grabado muestra a un hombre engrillado siendo arrastrado por un militar, probablemente un oficial pues porta un sable, para incorporarlo a las filas del ejército. Acompañando al dibujo, publicado el 27 de abril de 1880, el periódico incluyó un verso donde se reproduce un diálogo entre estos dos personajes. Allí el nuevo recluta pide ser liberado, argumentando que en cuanto vea a sus adversarios chilenos, huirá.
Portada de El Ferrocarrilito del 9 de abril de 1880 donde el “General Pililo”, representante del soldado chileno y símil del “roto” de Yungay, se yergue orgulloso y triunfante ante el Perú y Bolivia. La caricatura, publicada en pleno desarrollo de la Campaña de Tacna y Arica, muestra a una de las versiones de este “General Pililo” vestido con un poncho, portando un rifle y un corvo en cada mano mientras se ríe de sus enemigos. El Perú, convertido en una serpiente que perdió su cola: “Tarapacá”, en alusión a la región conquistada por Chile en la primera fase terrestre de la guerra. Por su parte, Bolivia aparece como un indígena inválido y esquelético (herido en el pecho y con su pierna derecha destrozada) en actitud de pedir clemencia.
La edición de El Barbero del 15 de noviembre de 1879, muestra a un martillero recibiendo posturas para adjudicarse dos semovientes “averiados”, aludiendo al revés sufrido por Perú y Bolivia en el desembarco y toma de Pisagua (2/XI/1879) donde se inició la invasión de las tropas chilenas a Tarapacá. De izquierda a derecha, el primero de ellos un auquénido, tiene el rostro del presidente de Bolivia general Hilarión Daza. El segundo de los animales, un ñandú, está caracterizado como el jefe de estado peruano general Mariano Ignacio Prado.
Caricatura publicada en El Barbero el 15 de noviembre de 1879. Ante la inminencia del primer canje de prisioneros de la guerra, materializado entre fines del año 1879 y comienzos de 1880, el dibujante muestra al segundo comandante de la Esmeralda teniente 1º Luis Uribe Orrego encadenado preguntándose por quienes será canjeado él y sus camaradas. Uribe y los chilenos son representados por felinos de apariencia feroz, mientras que los aliados Perú – bolivianos lo son por diversas especies de animales (conejos, ovejas, alces, etc.), todas ellas apacibles e inofensivas aunque provistas de gorras y charreteras militares. Existe un único felino en el bando aliado que se encuentra de espaldas, seguramente en señal de enojo o vergüenza.
Burla de El Ferrocarrilito a las informaciones enviadas desde el norte por el ministro de guerra José Francisco Vergara. Vistiendo uniforme militar, portando un gran bicornio y en su mano izquierda un largo sable cual Napoleón, el secretario de estado cabalga y avanza raudamente sobre un burro en cuyas patas se leen los nombres de las ciudades de Ica y Lima. La primera de ellas, Ica, un poblado cercano y unido por el ferrocarril a Pisco, lugar de desembarco de las tropas expedicionarias en la tercera campaña sobre territorio peruano. La segunda, Lima, la capital del Perú, era obviamente el objetivo final a conquistar para terminar con la guerra. El grabado se publicó el 30 de noviembre de 1880, a pocos días de materializada la ocupación de Ica por una parte del Ejército chileno.
En las postrimerías del año 1879, El Barbero se queja de la inactividad de las operaciones militares de la guerra. El presidente boliviano Hilarión Daza y general chileno Erasmo Escala, en posiciones fortificadas en Arica y Pisagua respectivamente, se lamentan que debido a la inacción y la humedad costera se han llenado de hongos. La caricatura fue publicada el 27 de diciembre de 1879.
Sátira de El Barbero publicada el 13 de diciembre de 1879, que muestra al general boliviano Narciso Campero, quien saluda al coronel Orozimbo Barboza, jefe de plaza de Calama y comandante del batallón Cazadores del Desierto allí acantonado, consultando si puede pasar por allí hacia Tarapacá. Esta caricatura hace mención a la situación vivida por el general Campero, quien junto a sus tropas no pudo avanzar desde el altiplano hacia Tarapacá, para unirse a sus compatriotas comandados por el presidente Hilarión Daza y los peruanos a las órdenes del general Juan Buendía. La mala preparación de sus hombres y la pobreza de sus pertrechos, le impidieron realizar un intento serio por reunirse con sus camaradas.
El Barbero celebra las victorias militares chilenas de las campañas marítima y de Tarapacá, con esta caricatura donde muestra al general en jefe del ejército Erasmo Escala y al comandante en jefe de la Armada Galvarino Riveros lanzando al aire al presidente de Bolivia Hilarión Daza y al de Perú Mariano Ignacio Prado, tan sólo premunidos de palas y escobas sugiriendo lo fácil que fue derrotar a sus enemigos. El grabado vio la luz el 6 de diciembre de 1879.
El Barbero celebró la victoria de las armas chilenas en la Campaña de Tarapacá con esta caricatura, donde muestra al general en jefe del ejército Erasmo Escala en actitud muy altiva, viajando por mar hacia Chile cargado con un variopinto botín de guerra desde el Perú. Pese a ser manco, dice la leyenda del dibujo, Escala lleva todo lo que puede cargar. En su hombro parte del territorio peruano y en su única mano porta un maletín donde se aprecia a los presidentes del Bolivia, Hilarión Daza, y al del Perú, Mariano Ignacio Prado. Además, en cajones ubicados en la parte posterior de su bote se leen sus otras conquistas: las salitreras, guaneras, chirimoyas y “botes averiados”, seguramente aludiendo al Huáscar y la Pilcomayo capturados por la Armada chilena. Este grabado fue visto en las calles el 29 de noviembre de 1879.
Caricatura de humor negro sobre lo sucedido en las arenas de Agua Santa o Germania, donde el 6 de noviembre de 1879 un escuadrón de caballería chilena comandada por José Francisco Vergara literalmente destrozó a uno Perú – boliviano. Según los partes oficiales se contaron cerca de 60 muertos y tan sólo 8 prisioneros. La gran cantidad de bajas aliadas provocó que El Barbero publicara este dibujo el día 22 del mismo mes de noviembre, a semanas de ocurrido el hecho, donde se insinúa que los caídos no eran tales sino soldados haciéndose pasar por muertos para no enfrentar a los chilenos.
El dictador boliviano Hilarión Daza desafía al general Erasmo Escala a un duelo a puñetazos, el cual es rechazado por el militar chileno debido a su condición de manco, pues perdió su brazo derecho tras la batalla de Loncomilla durante la revolución de 1851. A la propuesta, Escala responde que cada uno combate con cuanto puede mientras expulsa a patadas de su casa (el territorio de su país) al presidente del Perú Mariano Ignacio Prado. Esta caricatura fue publicada por El Barbero el 22 de noviembre de 1879, a esa fecha la Campaña de Tarapacá prácticamente había concluido, dejando bajo el control de Chile todas las riquezas, en especial el salitre, de aquella región.
Coronado por los laureles de las victorias navales, el presidente de Chile Aníbal Pinto, premunido de una gran tijera y sobre un piso, precisa hasta donde estima se anexará durante la campaña terrestre próxima a comenzar. Le observan los mandatarios Mariano Ignacio Prado del Perú, Hilarión Daza de Bolivia y Nicolás Avellaneda de Argentina. Ante los planes del chileno el primero le dice que no le quedará territorio alguno, pues Pinto comienza a cortar desde Lima hacia el sur. Por su parte el jefe boliviano reclama ante la intención de apropiarse también de Tacna y el argentino le advierte no hacer lo propio con su Patagonia, cuyo territorio aun mantenía en disputa con Chile.
El combate naval de Angamos (8/X/1879) significó, junto con la captura del monitor Huáscar y la desaparición del almirante Miguel Grau, que Chile estableciera el dominio marítimo necesario para acometer la invasión al territorio del Perú con mayor facilidad. El Barbero publicó esta caricatura en su edición del 18 de octubre de 1879, diez días después de la citada batalla. La ilustración muestra al presidente Aníbal Pinto saludando alegremente la llegada del jefe de la escuadra almirante Galvarino Riveros, quien arrastra al Huáscar cual barco de juguete, dejando atrás su pasado como la pesadilla de las autoridades de La Moneda, debido a sus múltiples apremios a las naves y costas chilenas. Nótese que es Riveros quien conduce al monitor cautivo y no el comandante Juan José Latorre, que con el blindado Cochrane participó directamente en la captura del buque.
Caricatura publicada en El Barbero el 18 de octubre de 1879. Presenta al en ese momento ministro del interior Domingo Santa María, como el gran gestor de la captura del monitor peruano Huáscar, al dibujarlo manejando el artilugio con el cual este buque fue atraído hacia las manos chilenas. Sin embargo, el verdadero mentor de la operación fue el ministro Rafael Sotomayor.
 
Con esta caricatura, publicada el 14 de diciembre de 1882, El Padre Cobos especuló con la posibilidad de un cercano cese de hostilidades entre Chile y Bolivia. En la escena, las repúblicas de Bolivia, empujada entre otros por el general Narciso Campero, y Chile estrechan sus manos en señal de buena voluntad y paz mientras el Padre Cobos y el Negro hacen una ronda al vislumbrar el término de la guerra. Por otra parte, la república del Perú, representada por una tercera mujer, también desea incorporarse, pero no le es posible pues es tironeada hacia atrás por Nicolás de Piérola y otros políticos de la nación del Rímac. Según el verso que acompaña el boceto, la dirigencia peruana no desea el fin del conflicto, pues este les permite mantener vivas sus intrigas. Pese a la insinuación de un arreglo, la tregua con Bolivia no se materializó sino hasta inicios de 1884.
Civiles y militares vitorean el proyecto de El Padre Cobos como arreglo para los problemas limítrofes de Chile con todos sus vecinos. En esta caricatura, intitulada “Arreglo de la cuestión del norte. (Proyecto del Padre Cobos)” publicada el 27 de agosto de 1881, el personaje homónimo del periódico muestra con felicidad un mapa donde Chile se anexiona toda la costa del Perú, llegando a limitar al norte con Ecuador y dejando a la nación incásica reducida a un mínimo espacio. Irónicamente, Bolivia queda en una situación muy similar a la resultante tras la firma del Tratado de Paz, Amistad y Comercio suscrito con Chile en 1904. Sin embargo pese a la expansión de Chile hacia el norte, desde el golfo de Ancud hacia el sur y hasta el océano Atlántico por el este, contempla la existencia de un territorio denominado como “Patagonia”, la cual incluye las tierras australes chilenas y toda la zona en disputa con Argentina. Nótese que esta última república no aparece nombrada como tal, sino como “El Plata”. Asimismo, el “proyecto” desconoce la existencia de otros países sudamericanos salvo Brasil y Ecuador.
  
A través de esta caricatura dada a la luz el 22 de noviembre de 1879, El Barbero denuncia la intervención a favor de Perú y Bolivia por parte de la república Argentina. El presidente Nicolás Avellaneda sujetándose en el lado de la balanza donde se encuentran los aliados (Hilarión Daza y Mariano Ignacio Prado), lamenta que pese a sus intentos por favorecerles, no es suficiente para revertir la situación a su favor debido al peso impuesto por las balas del ministro Domingo Santa María. La figura del jefe de gabinete es colocada por sobre la de otros personajes chilenos civiles importantes de la Guerra del Pacífico, tales como el propio presidente Aníbal Pinto o el ministro Rafael Sotomayor.
 
Durante 1879 el gobierno chileno, debido a la iniciativa del ministro de relaciones exteriores y luego del interior, Domingo Santa María, propuso a Bolivia le entregara Antofagasta a cambio de la sesión de Tacna y Arica. Estas y otras tratativas han sido denominadas por la historiografía chilena como la “Política Boliviana”. El presidente boliviano Hilarión Daza, luego de estudiar la documentación correspondiente, puso en conocimiento de la oferta chilena tanto al Perú como a la Argentina. La caricatura, publicada por El Barbero el 18 de octubre de 1879, muestra a Daza caracterizado como una mujer, siendo cortejada por el jefe de gabinete chileno con un ramo de flores donde se leen los nombres de Tacna y Arica. Por otra parte, el presidente del Perú Ignacio Prado recibe un sobre de manos de Daza, por el cual se impone de las intenciones chilenas, a la par que interpela a Santa María por incitar a la infidelidad de la nación del altiplano.
El Fígaro publicó esta caricatura el sábado 18 de enero de 1879, denunciando la disparidad de la política exterior aplicada por el presidente Aníbal Pinto con los vecinos de Chile. Para aplacar las pretensiones de la Argentina, representada por un león robusto, es decir, un rival poderoso, Pinto le ofrece algunos trozos de carne con los nombres de los territorios de la Patagonia, Santa Cruz y Magallanes, como compensación para asegurar la paz en vista de los problemas limítrofes. Por el contrario, a Bolivia, país débil caracterizado como un rechoncho y alicaído cervatillo, es tratado con rigor para solucionar los conflictos derivados de la explotación salitrera en Antofagasta.
 
Un militar chileno premunido de un mazo se apresta a golpear a una especie de reptil bicéfalo, que representa a la alianza Perú-boliviana durante la Guerra del Pacífico. Nótese como sólo una de las cabezas del animalucho intenta atacar al soldado, mientras la otra tiene los ojos cerrados y no muestra actividad. Con seguridad, la cabeza aún con vida es el Perú y la inerte la república de Bolivia. De allí entonces la afirmación relativa a que Chile daba el “último golpe” definitivo a sus enemigos. Este grabado apareció en El Ferrocarrilito, el 25 de noviembre de 1880, a pocos días del zarpe desde Arica de las primeras tropas chilenas hacia Pisco, con el objetivo de iniciar la invasión que culminaría con la conquista de Lima.

 Los heridos

  
Caricatura de humor negro publicada en el Diógenes el 3 de octubre de 1884. Hacia fines de la guerra, el Pacto de Tregua fue firmado con Bolivia en diciembre de 1884, un veterano con su pierna izquierda mutilada portando un uniforme y medalla, sentado en un escaño de un parque donde a lo lejos se observa la estatua de algún prócer militar, se mofa de su prótesis de madera afirmando que ésta al llegar la primavera comienza a florecer al igual que el resto de la vegetación.
Otra de las “gangas de la guerra” del Diógenes. En un escaño, un veterano de guerra que perdió ambos brazos recibe la ayuda de una amiga con la cual comparte un picnic, a juzgar por el cesto que yace a los pies de la mujer, para limpiarse la nariz. Esta caricatura fue publicada el 29 de agosto de 1883.
Grabado del Diógenes que muestra un veterano de la guerra que perdió ambas piernas, afirmado de un bastón, vestido de uniforme, portando condecoraciones y en pose de retrato o fotografía. La leyenda afirma que se encuentra asegurado de por vida contra afecciones a los pies tales como callos y sabañones. Este dibujo vio la luz el 11 de junio de 1884.
Ácida crítica del Diógenes respecto de la manera en que los soldados fueron conducidos a la guerra contra el Perú y Bolivia sin conocer los motivos reales o quienes se beneficiaban directamente con ella. La caricatura fue publicada el 11 de junio de 1884, una vez terminada la guerra, firmado el tratado de paz con Perú y pronto a protocolizar el pacto de tregua con Bolivia. Muestra como un militar, portando algunas condecoraciones y cuyo brazo y pierna derecha le fueron amputados, lee atentamente la prensa imponiéndose tardíamente de los motivos por los cuales combatió y, mucho más importante aún, porque su cuerpo fue mutilado transformándolo en un lisiado permanente.
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