Más de 24.000 barriles de petróleo han contaminado un río en Colombia después de 20 días de fuga de petróleo en el departamento de Santander, al norte de Colombia.

El origen de la tragedia ambiental está en el pozo Lizama 158 de la empresa petrolera Ecopetrol, que se ubica en el corregimiento La Fortuna, del que el pasado 1 de marzo empezaron a brotar chorros de petróleo a pesar de que, según la empresa, estaba abandonado desde 2006.

Cientos de pescadores no han podido volver a sus faenas y según relata la revista Semana, cerca de 50 familias de agricultores han tenido que ser reubicadas y más de 1.200 animales han sido rescatados de esa espesa nata negra que ya amenaza con llegar al río Magdalena, principal arteria fluvial del país. Una mancha que ya recorre 15 kilómetros de largo y 40 centímetros de espesor.

Bocachicos, blanquillos, doradas, bagres babillas, iguanas y tortugas por montones han muerto. Los motivos de la falla aún están en investigación, aunque las primeras hipótesis apuntan a que fue causada por un movimiento telúrico en esa zona.

Eduardo Uribe, vicepresidente de Sostenibilidad de Ecopetrol, declaró a Semana que es la primera vez que en Colombia un pozo abandonado recupera la presión y causa este daño ambiental. Por ello, la empresa no estaba preparada para enfrentarlo adecuadamente.

Mientras tanto, varias cuadrillas de empleados se encuentran en la zona tratando de detener el avance del derrame y se espera que en los próximos días lleguen equipos del exterior con mayor experiencia para colaborar en la solución de esta emergencia ecológica.

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