Una nueva tragedia carcelaria se vivió durante la noche de el miércoles en Venezuela y al menos 68 presos murieron durante los incidentes producidos en unos calabozos policiales en la ciudad de Valencia. 

Según informó el fiscal general del país, Tarek William Saab, 66 hombres y 2 mujeres que se encontraban en calidad de visitantes murieron al incendiarse las instalaciones durante el motín. 

Saab señaló que el Ministerio Público “profundizará” las investigaciones “para esclarecer de forma inmediata estos dolorosos acontecimientos que han enlutado a decenas de familias, así como establecer las responsabilidades a que haya lugar”.

La tragedia se desató en la madrugada durante un intento de fuga en las celdas de la policía del estado Carabobo. Los detenidos habrían quemado colchones y despojado de su arma a un funcionario, según informó la ONG Una Ventana a la Libertad.

En declaraciones que reproduce la Radio Bío Bio, el director de esta ONG, Carlos Nieto, aseguró que “unos fallecieron calcinados y otros por asfixia”.

En medio de la confusión, familiares intentaron ingresar a la sede policial -que depende de la gobernación de Carabobo- y durante el forcejeo un funcionario fue herido con una piedra. La protesta fue dispersada con bombas lacrimógenas.

Según Nieto, lo que pasó “no es una situación aislada”, pues “todas las comisarías de policía de Venezuela están viviendo condiciones iguales o peores de hacinamiento, falta de alimentos y enfermedades”.

El pasado 16 de marzo, 58 presos escaparon de un calabozo en la turística isla de Margarita, al norte del país.

Los reos -que fueron recapturados- huyeron a través de un agujero que abrieron en una pared.

El hacinamiento en las cárceles de Venezuela obliga a los cuerpos de seguridad a utilizar centros policiales como lugares de reclusión permanente. Aunque por ley los detenidos no deberían pasar allí más de 48 horas.

La ONG, que estima que la sobrepoblación en esas dependencias alcanza 400%, denunció que 65 personas (62 reclusos, un familiar y un policía) murieron en 2017 en choques por el control de calabozos y por padecimientos asociados a la desnutrición y la tuberculosis.

En agosto de 2017, un motín dejó 37 muertos y 14 heridos en unas celdas policiales del estado de Amazonas (sur).

Mientras que en abril de 2017 un choque entre bandas rivales dejó 12 muertos y 11 heridos en la cárcel de Puente Ayala, en la ciudad de Barcelona (este).

Un mes antes fueron hallados los restos de 14 personas en una fosa común en la clausurada Penitenciaría General de Venezuela, en San Juan de Los Morros (centro del país).

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