El Supremo Tribunal Federal de Brasil rechazó el recurso de habeas corpus presentado por la defensa del exmandatario de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva para evitar la prisión.

El fallo del máximo tribunal, de seis votos en contra del habeas corpus y cinco a favor, deja a el expresidente muy cerca de ir a la cárcel,  tras ser condenado a 12 años de cárcel por corrupción. Su ingreso podría producirse tan pronto como el 10 de abril.

En lo que fue una jornada de 10 horas, el juez Gilmar Mendes, uno de los 11 miembros del STF, señaló  que la posibilidad de detener a un acusado tras la segunda instancia dejó de ser una opción para convertirse en un “principio inflexible” de dictar “prisiones automáticas”. Así, propuso una solución intermedia: que la condena sea ejecutada solo después del tercer grado (Superior Tribunal de Justicia), lo cual permitiría a Lula seguir libre al menos varios meses, hasta que esa corte emita su fallo.

Pero en una decisión que se consideraba clave, ya que previo a la votación se proyectaba que su opinión rompería un supuesto empate 5-5 en el STF, la jueza Rosa Weber se pronunció contra el habeas corpus para Lula. “La interpretación judicial de la ley debe reflejar la equidad del debido proceso legal”, justificó. “He negado recursos similares en respeto a lo que en 2016 había decidido el pleno de la corte”, y “lo hice incluso en contra de mis convicciones personales”, declaró Weber, quien apuntó que en este caso “no podría ser de otra manera”.

Weber hace alusión a la jurisprudencia sentada por el tribunal en el sentido de que toda condena confirmada en segunda instancia, como en el caso de Lula, se haga efectiva.

Elecciones

El rechazo del recurso cambia el panorama electoral. 

Con este veredicto el STF no sólo aceleró la entrada en prisión del ex presidente, sino que marca un nuevo rumbo para las elecciones presidenciales que se celebran el próximo mes de octubre. Hasta ahora el favorito de los comicios era propio Lula da Silva, y aunque el petista ha asegurado que se mantendrá como candidato incluso desde la cárcel, sus posibilidades de éxito sin minutos de televisión y sin contacto con el público -su punto más fuerte- se reducen drásticamente tanto para él como para un posible sustituto de su partido.

El segundo predilecto de los brasileños para ganar en 2018 sería el conservador y ultraderechista Jair Bolsonaro (PSL). Pero la entrada en prisión de Lula tampoco le beneficiaría porque su campaña hasta ahora se ha basado en presentarse como el alter ego del petista. Con Lula en la cárcel y por tanto fuera de juego, Bolsonaro se queda sin el principal enemigo sobre el que sostenerse.

Con la prisión del ex presidente también se espera que algunos pre candidatos indecisos que temían un cara a cara con el petista ahora confirmen su participación en los comicios. La izquierda brasileña tendrá que repensar su estrategia, ya que al perder a su principal candidato, puede tomar fuerza la idea de un Frente Amplio de Izquierdas que una a diversas siglas progresistas en una sola candidatura.

El Partido de los Trabajadores es el principal afectado por el veredicto del Supremo. La decisión de los magistrados cayó como un jarro de agua fría entre los petistas que confiaban en la libertad de su líder. La presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, recordó en diversas ocasiones que la concesión del Habeas Corpus era un derecho fundamental para mantener la presunción de inocencia que defiende el artículo V de la Constitución: “Ningún preso debe considerarse culpable hasta el tránsito en juzgado de una sentencia penal condenatoria”.

Nuevo recurso

Los abogados del ex presidente aseguraron que presentarán un segundo recurso al Tribunal Regional Federal de la 4ª Región (TRF-4) antes del 10 de abril. El pasado 26 de marzo este tribunal ya rechazó los embargos de declaración que había enviado la defensa de Lula, y se da por hecho que también rechazará estos últimos ya que no tienen posibilidades de modificar la sentencia.

Una vez que el TRF4 rechace la nueva apelación de la defensa -podría ser el mismo 10 de abril- enviará un oficio al juez federal Sergio Moro, quien condenó a Lula en primera instancia, para que se encargue de solicitar a la Policía Federal el mandato de prisión del ex presidente. Por lo tanto se prevé que a partir del 10 de abril Luiz Inácio Lula da Silva ingrese en una cárcel de Paraná, el estado en el que se le juzgó en primera instancia.

Según informaciones de la Folha de Sao Paulo, la Policía Federal de Paraná considera el Complejo Médico Penal de Pinhais, también conocido como el presidio de Lava Jato, como el lugar idóneo para recibir al ex presidente. En esta cárcel Lula se encontraría con antiguos aliados como el ex tesorero del PT, Joao Vaccari, o el gobernador de Rio de Janeiro, Sérgio Cabral. Pero la Policía Federal se plantea medidas de aislamiento específicas para mantener la seguridad de quien fue “el hombre más popular del planeta”.

 

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