El 2018 se perfiló desde la prensa como un año electoral clave y así se ha llevado: la cobertura mediática sobre lo que sucede con Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil o Andrés Manuel López Obrador en México se ha comido la agenda y pareciera que no hay más países en América pasando por procesos claves.

Uno de estos casos es el de Paraguay, que este domingo elegirá al sucesor de Horacio Cartes, poniendo fin a una campaña más apática que de costumbre.

Los dos candidatos con más opciones para llegar al poder son Mario Abdo Benítez -del derechista y gobernante Partido Colorado, la muleta democrática del general Alfredo Stroessner- y Efraín Alegre, un liberal apoyado por una coalición de centro izquierda.

Como ha sido moda, la batalla entre los candidatos se ha dado en términos de posverdad. Para ello se ha iniciado una guerra de encuestas donde Abdo Benítez -de 46 años- suele aparecer con diferencias abismales de hasta 20 puntos. En respuesta, se han publicad algunas donde Alegre encabeza las preferencias por 47 por ciento frente al 44,5 por ciento del colorado. 

Las propuestas del oficialista son básicamente iguales a cero: mantener la política económica actual, basadas en la exportación agrícola, que ayudaron al país a crecer a un 4 por ciento anual durante diez años. 

Su única propuesta arriesgada es una reforma del Poder Judicial, corrupto por tradición. 

Opositor

Esta es la segunda vez que Alegre, un abogado de 55 años, trata de llegar a la presidencia. 

A diferencia del pasado, esta vez rearmó el Frente Guasú que en el 2008 llevó a Fernando Lugo a la presidencia como representante de un conglomerado de agrupaciones de izquierda. 

Sin embargo, los chismes de la campaña han estado más centrados en la ruptura dentro del oficialismo. 

“Vamos a advertir bien, cuidado que nadie es héroe luchando contra su propia bandera, y ruego que no se escuche que correligionarios hayan trabajado para otro partido, porque todo se sabe, y eso sería como un hijo que traiciona a su padre”, dijo el presidente Cartes en un acto la noche del miércoles. Además de ser mandatario, es candidato al Senado.

La Alianza Ganar, de Alegre y Lugo, rechaza la postulación de Cartes al Senado y pretende boicotearlo en caso de que resulte electo.

Su intento de aprobar una enmienda constitucional para permitir la reelección presidencial fue rechazado hace un año por el propio Abdo Benítez y desató disturbios con un muerto y el incendio parcial del edificio del Congreso.

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