Donald Trump lo hizo de nuevo: el pacto de no proliferación nuclear con Irán, negociado durante años entre Irán, Europa y Estados Unidos, no es lo suficientemente bueno para el blondo presidente y este martes decidió que su país saldrá del acuerdo por ser “defectuoso”.

“Si permito que siga adelante este acuerdo pronto habrá una carrera armamentística nuclear en Oriente Medio”, dijo poco antes de firmar la orden ejecutiva con la que pone fin a una de las esperanzas de paz en la región.

Según el presidente estadounidense “el acuerdo no evita que Irán participe en actividades para apoyar el terrorismo”, reiterando la retórica de Israel y Arabia Saudita, principales críticos del pacto. 

¿Qué implica su salida?

El propio Trump adelantó que Washington aplicará “el mayor nivel” de sanciones económicas contra Irán. Además ha declarado que “todo el mundo querrá tener sus armas preparadas para el momento en el que Irán tenga las suyas”.

Macron abogó públicamente por una renegociación para incluir nuevos límites más allá del año 2025, pero aparentemente a Trump no le habrían convencido las propuestas y optará por sacar a Estados Unidos de un acuerdo que cuenta entre sus avales con una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

Los críticos del pacto argumentan que es un pacto insuficiente porque ha dado oxígeno económico a Irán, no ha abordado su apoyo a grupos terroristas ni el desarrollo de su programa balístico. Los firmantes del pacto decidieron dejar esos asuntos al margen porque si no la negociación hubiese sido prácticamente imposible, y confiaron en que el acuerdo sería un acicate que llevaría a Teherán a mejorar su comportamiento en la arena internacional. A petición de Trump, la UE ha estudiado en las últimas semanas vías para presionar a Irán por algunas de esas acciones desestabilizadoras, como su apoyo a Hezbollá en Líbano.

La esencia de la decisión de Trump dependerá de su alcance. Es decir, será clave analizar la letra pequeña de las nuevas sanciones para ver si pueden afectar a las multinacionales que, tras la firma del acuerdo nuclear, han hecho negocios con Irán. Por ejemplo, según El País, el gigante energético francés Total ha firmado con Irán inversiones por valor de 4.800 millones de dólares. Las multinacionales europeas Airbus, Siemens y Peugeot también tienen negocios en el país persa. Otro posible afectado es el fabricante estadounidense Boeing que, gracias a una exención en el pacto nuclear, ha acordado vender 110 aviones a Irán por valor de 20.000 millones de dólares.

Sin embargo, el verdadero temor internacional por el desmadre de Trump recae en las posibilidades de calentar la zona y, eventualmente, justificar una invasión armada al país persa bajo el pretexto de las armas de destrucción masiva, como sucedió con su vecino Irak. Sin embargo, varios analistas coinciden en que lo que busca el millonario es fortalecer su posición de cara a su encuentro con Kim Jong-Un.

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