La generalización es un recurso periodístico, está claro. Bajo esta premisa se puede analiza el caso de dos ecuatorianos acusados del brutal asesinato de una mujer de 41 años en el centro de Santiago. 

Este miércoles se hizo viral un video en el que dos de los cuatro detenidos por el crimen son torturados por presos de la cárcel Santiago Uno. 

Rapados, ensangrentados, mojados y en ropa interior reciben descargas eléctricas con un cable pelado. Ocasionalmente llega uno que otro puñetazo a sus rostros y la jauría de presos -donde obviamente también hay asesinos- ríe la gracia y les pide que pidan perdón. 

Las imágenes grabadas con un celular -artículo prohibido dentro del penal- se hicieron virales y en torno a ellas se generó un debate: ¿Se lo merecen?

Los comentarios del video, desde la impunidad del teclado, muestran una cara:

En paralelo, Gendarmería ordenó “el inmediato traslado de los imputados a la Unidad Especial de Alta Seguridad con el objeto de proteger su integridad”.

“En paralelo se entregaron los antecedentes al Ministerio Público y se inició un sumario administrativo para establecer por qué no se cumplieron los protocolos (de seguridad en estos casos)”, agregó en un comunicado la institución encargada de las prisiones en Chile.

Además de estas medidas, Gendarmería dispuso una dupla psicosocial para acompañar a los reos, cuyo crimen quedó registrado por una grabación que muestra que mientras asaltaban a la mujer, la asesinaron a golpes con un pedazo de madera.

Incluso, el ministro de Justicia, Hernán Larraín, se refirió al video, calificándolo como “inaceptable”.

En su cuenta de Twitter, el ministro dijo  que “lo ocurrido a dos ecuatorianos en la Penitenciaría acusados por asesinar a una mujer es inaceptable, así sean sus autores”.

En ese sentido, el titular de Justicia manifestó que “la justicia la aplican los jueces y la tortura es una práctica atroz”. Asimismo, si bien el ministro aseguró que debe caer “todo el rigor de la ley para los asesinos”, hizo un llamado a no volver “a la época de las cavernas”.