El documental presenta la vida y la obra del dirigente vietnamita Ho Chi Minh, sus luchas y la reacción del pueblo ante su muerte.

 Dibuja con acertada nitidez uno de los conflictos bélicos más horrendos de la historia: la invasión del ejército norteamericano al pueblo vietnamita. Revela su estética que roza la artesanía del concepto, la contrición del mensaje, la puesta que busca la culminación de una idea central y apela a todos los medios para resaltar ese arte final.

En un singular apartado del texto fílmico, cuelga algunos fotogramas de soldados caminando por las selvas vietnamitas y en contrapunteo, pone en un pedestal el sonido de ametralladoras para al final destruir el fotograma. Santiago Álvarez en esta pieza como en toda su filmografía, agudiza su postura y su punto de vista. Su relación con el género la define de la siguiente manera: “el cine documental no es un género menor, como se cree, sino una actitud ante la vida, ante la injusticia, ante la belleza y es la mejor forma de promover los intereses del Tercer Mundo”

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