La primera lectura de la designación de Diosdado Cabello como presidente de la Asamblea Nacional Constituyente es que remarca la presencia del legado chavista en un espacio de poder muy importante, considera la analista Maryclen Stelling.

A su juicio, la figura de Cabello también apunta a devolverle la legitimidad y la credibilidad que la ANC ha perdido porque aún no ha registrado los resultados acordes con las expectativas que se crearon. “Tiene que ser un rescate simbólico, con un desempeño acorde a las promesas electorales y a la crítica situación”, expresa.

Stelling estima que la gestión de Cabello en la ANC estará signada por el factor tiempo, que se está agotando para este cuerpo deliberante, sin que hasta ahora se tenga claridad acerca de los cambios que se harán al texto constitucional.

La guerra sorda de los analistas

Los matices observados por Stelling, y su ponderación, contrastan con el enfoque de los analistas y medios opositores, para los que esta es una expresión más de la sorda confrontación por el poder entre los dos principales herederos de Chávez. Según esta visión, ahora comenzará una pugna permanente entre el presidente de la República, Nicolás Maduro, y el de la ANC, entidad que, como se sabe, tiene un poder supraconstitucional.

No es nada nueva esta tesis. Existe desde hace mucho tiempo y tomó intensidad el 8 de diciembre de 2012, cuando Chávez despejó las dudas y dijo quien consideraba que debía ser su sucesor. Han sido cinco años y medio de comentarios, rumores, habladurías, chismes y fake news acerca de esta presunta guerra a muerte, pero ambos líderes no han hecho sino dar señales públicas de unidad y burlarse de quienes apuestan por una inminente implosión del chavismo.

El politólogo opositor John Magdaleno opinó durante una entrevista radiofónica que bajo la presidencia de Cabello, la ANC se radicalizará, sobre todo en aspectos relacionados con la propiedad privada y el poder popular. Según este experto, el ascenso de Cabello a la presidencia de la ANC es una demostración de que ha recuperado influencia en el chavismo, pues también se debe poner en la balanza el nombramiento de su esposa, Marlenys Contreras, como ministra de Obras Públicas.

Hilando superfino, otros analistas aseguran que todos los movimientos se orientan a buscar un entendimiento con Estados Unidos: quitar de la vicepresidencia al sancionado Tareck el Aissami y poner a Cabello al frente de la ANC para luego negociar la eliminación de esa instancia. Algunos de los que sostienen esta tesis dicen que es una jugada concertada por Maduro y Cabello. Otros dicen que es solo de Maduro y que Cabello será otra pieza sacrificada.

El avispero de especulaciones está alborotado. No falta quien diga que con Cabello en la ANC, esta será el ala dura de la estrategia gubernamental, llegado incluso al extremo de disolver la Asamblea Nacional o bien a relanzar la idea que el propio Cabello formuló en febrero, de adelantar las elecciones parlamentarias.

En 2017, algunos de estos mismos analistas audaces se lanzaron con la hipótesis de que Cabello sería electo presidente de la ANC y procedería de inmediato a desplazar a Maduro, aprovechando sus “superpoderes”. Nada de eso ocurrió y los analistas no han salido a reconocer que se equivocaron. Por el contrario, algunos aseguran que esta vez sí ocurrirá.

La ANC como banco de cuadros

Ilenia Medina, secretaria nacional de Organización del Partido Patria para Todos, considera que lo preocupante no es saber qué hará Cabello como presidente de la ANC sino observar que continúa la práctica de sacar a los constituyentes para llevarlos al Gobierno Nacional, mientras en otros casos se les ponen limitaciones para que participen en procesos electorales como ocurrió en el caso del comunero larense Ángel Prado.

La expresidenta de la ANC, Delcy Rodríguez, fue designada vicepresidenta ejecutiva de la República, mientras el constituyente Eduardo Piñate pasó a ocupar el Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo.

“Usar la ANC como una caja, como un banco de cuadros, les da credibilidad a quienes dicen que la Constituyente es un parapeto. Nosotros no estamos de acuerdo con eso. Creemos que es un arma democrática extraordinaria, pero que no debe desgastarse…Es lo que más nos preocupa”, dijo.

Según Medina “Diosdado ha venido recomponiendo su liderazgo. Se le observa con autoridad, con fuerza, y si consigue que la ANC recupere su espíritu constituyente de verdad, será un avance extraordinario”.

De acuerdo a la dirigente del PPT, es necesario lograr que en la ANC se debata, que se escuchen las contradicciones, que los constituyentes salgan a la calle, que despierte en el pueblo otra vez, el fervor constituyente que hubo en 1999 y que renació el año pasado. “Hará un gran favor a esta Revolución un tanto desanimada ante tanta negligencia y corrupción. Nicolás Maduro le echa un camión, pero se observa muy solo”, expresó la dirigente.

Vía La Haine