Si Alejandro Ordóñez, polémico ex procurador colombiano no es la persona más homófoba y misógina del país, sí ha sido la más poderosa. Desde su altar en la Contraloría, este hombre predicó contra todo lo que supuestamente atenta contra la moral y las buenas costumbres a pesar de haber sido destituido por un fraude con su reelección.

El país se desayunó esta semana con el cuento de que Ordóñez, un tipo que en su juventud organizó quema de libros para frenar “la penetración ideológica del cáncer marxista”, será la nueva cara de Colombia en la Organización de Estados Americanos (OEA).

Los colombianos de bien pegaron el grito: ¿cómo puede ser posible que un hombre con mentalidad del siglo XVIII de la cara por todos nosotros? Más ahora que Iván Duque, vocero de Álvaro Uribe, decidió sacar al país de la Unasur y la OEA queda como el único foro interamericano.

Las razones de su nombramiento son obvias: en la política los favores se pagan. Alejandro Ordóñez inclinó el debate hacia la ultra derecha, haciendo parecer a Iván Duque un niño de pecho durante la campaña presidencial. El ex procurador planteó temas tan obtusos como por qué Colombia se debería oponer al uso del condón y la importancia de la religión católica en la sociedad moderna.

Y es que aunque parezca absurdo, su discurso tiene adherentes. Su polémico personaje se ha ganado el cariño de uno que otro ingenuo chupa sotanas o irredentos derechistas que veían en cada destitución e inhabiliación de las figuras de la izquierda como Piedad Córdoba y Gustavo Petro un triunfo en la lucha contra el “castro chavismo far” del que tanto habló Uribe.

Ordoñez sirvió en la campaña electoral para concentrar los votos conservadores duros. Con su figura -siempre oculta, pues los encargados de la campaña saben los anticuerpos que genera el ex procurador- el Uribismo logró ordenar las filas hacia la derecha, lo que le permitió crecer hacia el centro y lograr así, fácil, la presidencia con un candidato inexperto, desconocido y, sobretodo, dócil.

En sus años de procurador furioso, Ordoñez se despachó contra una larga lista de entidades, autoridades y personas acusándolos de ser parte de un complot de la izquierda internacional para desterrar a Jesús de nuestros corazones. Ja. En esa lista aparece curiosamente la OEA. Después de que Ordoñez la emprendiera contra Gustavo Petro, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, una instancia de la OEA, se pronunció a favor del exalcalde de Bogotá y Ordoñez se despachó en contra de la organización de la que hoy podría hacer parte.

Campaña para sacarlo

Tras su nombramiento como recompensa por los favores recibidos, miles de colombianos mostraron su indignación: les resulta inconcebible que un hombre como Ordóñez los pueda representar en la OEA. 

Hasta este miércoles, más de 150.000 colombianos habían firmado una carta abierta al presidente Iván Duque a través de la plataforma virtual Change, para que desista del nombramiento.

La iniciativa fue de Caribe Afirmativo, una corporación que adelanta agendas conjuntas de investigación, formación, asesoramiento, defensa, movilización y promoción de los derechos humanos de las personas LGBTI.

En el texto, dirigido al mandatario, los ciudadanos solicitan la desautorización de Ordoñez argumentando “diez razones por las que creemos que con este nombramiento el Estado colombiano pierde legitimidad, la OEA se debilita y el sistema interamericano de derechos humanos se ve amenazado”. Entre ellas se destaca que “atacó los derechos humanos en particular los de las minorías y las víctimas del conflicto, desconoció el Estado de Derecho y usó su poder disciplinario para disuadir a los funcionarios públicos de cumplir con sus obligaciones constitucionales y legales”; su reelección fue anulado por haberla lograda a través de prácticas corruptas; y “sostiene que cuando un mandato constitucional va en contra de un mandato divino, los funcionarios públicos -incluidos los jueces- pueden hacer objeción de conciencia”.

Puedes firmar la petición pinchando ACÁ.

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