Bolivia es uno de los tres países de la región donde más se malgastan los fondos públicos en compras estatales y corrupción reveló un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mientras que Chile es el país donde se hace un uso más eficiente de los recursos.

El informe adquiere mayor relevancia en momentos en que las autoridades en La Paz insisten en culpar a su situación de mediterraneidad por el rezago de su economía, mientras aumentan los cuestionamientos a la decisión de recurrir ante la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, iniciativa que habría tenido un costo de US$ 14 millones, y donde el gobierno boliviano sufrió una categórica derrota.

Como “despilfarro”, el organismo  consideró tres elementos: las compras del Estado (incluyendo desvío de fondos o corrupción), el salario de los empleados públicos y los subsidios.

El ranking está encabezado por Argentina y El Salvador, mientras que Bolivia ocupa el tercer lugar, con un monto equivalente a 6,3% del PIB malgastado. Si se aplica esa proporción al PIB de 2017, se obtiene que alrededor de US$ 2.331 millones despilfarrados por el gobierno el año pasado.

Por el contrario, Chile es el país que mejor aprovecha los recursos en la región, desperdiciando sólo 1,8% del PIB. Ese monto, sin embargo, es mucho mayor que el de Bolivia por tener una economía más grande: así, los autoproclamados “jaguares de latinoamérica” gastan cerca de 4.500 millones de dólares al año.

Pal bolsillo

Una de las mayores fuentes de desperdicio son las compras públicas, que representaron casi 30% del gasto del gobierno general en los países de América Latina y el Caribe. Sin embargo, este rubro varía desde aproximadamente 15% del gasto total promedio en Argentina y 47% en Bolivia.

“Las adquisiciones constituyen un imán para las ineficiencias en la gestión y para la corrupción. El gran volumen de transacciones, junto con la estrecha y compleja interacción entre los sectores público y privado, hace que las compras públicas queden expuestas a diversos riesgos de malgasto, mala gestión y corrupción”, señala el reporte.

Y si no se perdiera…

A nivel agregado, los recursos mal aprovechados en la región ascienden a 4,4% del PIB, lo que equivale a unos US$ 220.000 millones, más que todo el PIB de Chile de cerca de US$ 250 mil millones.

“Corregir estas ineficiencias sería más que suficiente para eliminar la brecha de la extrema pobreza e incluso para disminuir la pobreza moderada en numerosos países. O bien, los ahorros se podrían utilizar para construir 1.225 hospitales con 200 camas.