Las calles de Colombia son hace más de un mes el escenario de continuas manifestaciones de parte de los estudiantes y profesores del país en demanda de una serie de mejoras en las condiciones del sistema educativo del país y el presidente Iván Duque cree tener la solución: que todo lo que se pide se financie con donaciones.

Según el presidente y vocero de Álvaro Uribe, ya pidió a su ministra de Educación, María Victoria Angulo, que incluya un segmento de donación voluntaria en su polémica reforma tributaria que inicialmente apuntó a ampliar el IVA a los productos de consumo básico. 

Según él, esta donación en la declaración de renta de los colombianos apunta a que “los generadores de empleo tengan mayores condiciones de expansión”. 

El presidente también invitó a los estudiantes a realizar un gran pacto nacional por la educación y a encontrar una salida al paro iniciado el 11 de octubre.

Yo no soy antagonista de los jóvenes; yo quiero ser parte de la solución”, afirmó Duque.

Como era de esperarse, su propuesta fue vista como un chorro de babas por los estudiantes movilizados, quienes aseguran que “no solucionará la crisis”. 

“Lamentable lo que propone el Presidente. Esto no es más que acoger lo que en algún momento propuso la senadora Paloma Valencia y que representa un total irrespeto para el país. La gente ya paga impuestos, y plata para educación sí hay, lo que no hay es voluntad política”, señaló al diario El Tiempo Álex Flórez, representante de los estudiantes de universidades de Colombia en el Consejo Nacional de Educación Superior. 

El vocero añadió que: “No se puede pretender que la educación quede en manos de quienes voluntariamente decidan donar. Entonces, ¿le decimos a los enfermos que si desean donar para sostener los hospitales? No, eso no debería ser así”. 

El viejo truco del gobierno anterior

Duque sacó el clásico as de todo gobierno y aseguró que la culpa del problema de financiamiento es del gobierno anterior. Citando los 500.000 millones de pesos que piden los universitarios para solucionar el déficit que tienen las instituciones de educación superior para el año en curso, las emprendió contra su antecesor.

“¿Cuándo se aprobó el presupuesto para la educación de este año? ¿En estos 100 días? Claramente no. Se aprobó el año pasado y nadie lo reclamó. Además, cuando se dieron esos reclamos por aportes a la base de IPC + 1.8, que fueron insuficientes, tampoco se reclamó”, agregó.

Además, señaló que el Gobierno invita a que la mesa de conversaciones sobre el tema no sea una mesa de coyuntura, sino de búsqueda de soluciones estructurales, orientada a la construcción de un gran pacto por la educación.

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