Hace cuarenta años que Godard estrenó Tout va bien.Tras el fracaso de mayo del 68 se impone la idea paradójica de que todo va bien cuando, en realidad, nada ha cambiado. Todos los sueños e ideales del 68 se han desvanecido, la economía ha devorado a la política y el capitalismo campa a sus anchas. Godard, usando la técnica del distanciamiento de Brecht, pone en escena el vacío de todos los discursos políticos, el, así llamado, fin de todas las ideologías. Observa cómo utiliza la sección vertical en el fotograma de arriba para dar una perspectiva global de todas las relaciones sociales en juego: empresario, sindicalistas y ultraizquierda. También en la onda de Brecht, tratándose de una película protagonizada por dos iconos sexuales de la época (Yves Montand y Jane Fonda) cualquiera esperaría un drama romántico. A Godard le sobran treinta segundos para despachar la historia de amor.

En cualquier caso, lo peor de todo es que, tras verla de nuevo, tengo la desagradable sensación de que las ideas políticas apenas se han renovado y la situación de desamparo en que se halla el individuo es cada vez mayor. En el fragmento que puedes ver a continuación la figura del empresario, representante de la ideología neoliberal, realiza la crítica estándar al marxismooficial. En primer lugar, la lucha de clases no existe, es un concepto del siglo XIX. En segundo lugar, la sociedad de consumo parece ser la alternativa económica más eficiente. En tercer lugar, en aquellos países donde ha triunfado el comunismo la economía se estanca. En cuarto y último lugar, la revolución no tiene sentido en una época de progreso económico, de aumento de la renta per cápita, de colaboración entre las clases sociales.

Godard tampoco ve alternativa en los Sindicatos o el Partido Comunista. El director francés se burla de la rapidez con que se han incorporado al sistema. Aquí vemos tres fotogramas en los que un líder del Partido Comunista intenta convencer a jóvenes consumidores del Carrefour para que cambien el rumbo de su vida asumiendo un programa ininteligible por 4 francos y 75 céntimos. La ideología de izquierda es otra mercancía más y está de rebajas.

Godard presenta, además, la posición ideológica con la que más simpatiza, la ultraizquierda o gauchisme. En la película, los obreros, traicionados por el Partido, pasan directamente a la acción y secuestran al dueño de la fábrica. Se trata de un camino sin salida que tiene como espectadores a la pareja que interpretan Yves Montand y Jane Fonda, director de cine y periodista, respectivamente.

El personaje de Yves Montand es el alter-ego de Godard. Es muy ilustrativo su discurso acerca del cine y la publicidad: Montand mira a cámara y parece dar un paso fuera de la pantalla para mostrar al espectador que el cine no es más que otra mercancía que busca rentabilidad. ¿O podría aspirar a algo más? 

 


Texto: Eugenio Sánchez Bravo. Este archivo audiovisual se encuentra alojado en los servidores de Vimeo, Mal Salvaje solo actúa como curador de contenido

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