España vuelve a las urnas. Las terceras elecciones generales en un cuatro años. Un país ingobernable, dicen por aquí y por allá: la supuesta amenaza de la ruptura con la independencia de Cataluña infló a una derecha que gobernó hasta que su corrupción la sacó del poder.

No es una opinión, es un fallo judicial que tildó al Partido Popular como una organización criminal. Pese a esto hoy usan el lema “Valor Seguro”. Dentro de su campaña hacia La Moncloa, Pablo Casado, el heredero de José María Aznar -sí, el que llevó a España a una guerra innecesaria en Irak- ha propuesto cosas como bajar el sueldo mínimo o militarizar las fronteras para evitar la entrada de cualquier inmigrante ilegal.

Su desplome en las encuestas se debe al desgaste por la corrupción: los delitos de sus militantes han costado 122.000 millones de euros, acaparando un 86 por ciento de todos los casos de corrupción en España. Pero esa caída ha llegado acompañada de un salto en la ultaderecha: los valores que representa el Partido Popular (antiaborto, antihomosexuales, antimigrantes, defensor de la caza y el porte de armas) los ha encarnado sin la vergüenza del decoro y la corrección política VOX. Un partido creado por un ex PP que dice que hay que acabar con las subvenciones cuando vivió 10 años de ellas.

La aparición en escena de VOX durante las elecciones autonómicas en Andalucía muestra que los votantes españoles no se acercaron al centro sino que cambiaron de derecha. El tema ahora es saber si esos votantes alcanzan la mayoría y permiten el regreso de un partido de ultraderecha a un gobierno europeo. Una amenaza  que incluso Bruselas mira con cuidado: los negacionistas del cambio climático o de la violencia machista podrían entrar al poder.

El programa económico de VOX consta de dos documentos de más de cien páginas en total, que se basan en proponer una redistribución fiscal por la que los ingresos fluyen de abajo arriba. Respecto al gasto, proponen su reducción al mínimo posible en el sector público.

Las propuestas económicas de la formación ultraderechista suponen una intensa bajada de la recaudación y un aumento del gasto público, sobre todo en gasto militar, que harían perder al Estado 35.000 millones de euros en recaudación. Lo que según informa El Plural, supondrían la mitad de sus ingresos.

Las encuestas no concluyen nada. Hasta el momento todas dicen que las elecciones las ganará el Partido Socialista Obrero Español. Sin embargo, sus votos no le alcanzarán para gobernar por lo que tendría que buscar un pacto. Su aliado natural, Podemos, se ubicaría en cuarto lugar. La suma de parlamentarios no les alcanza y tendrían que buscar un pacto con los independentistas catalanes.

En la vereda de enfrente, la derecha y la ultraderecha podrían sumar suficientes parlamentarios para desbancar a Pedro Sánchez del gobierno. Una amenaza que podría recortar el gasto social y que ya tiene aterrada a la comunidad internacional.

El periódico británico Financial Times ha publicado este viernes un editorial titulado “La España polarizada necesita encontrar un espíritu cooperativo”. Añade que Pedro Sánchez “merece reconocimiento por su moderación” y alerta de que un gobierno con Vox supondría inflamar las tensiones regionales. Creen que Sánchez ha mostrado “altura de miras durante la campaña” y opinan que esto debería ponerle en posición de ganar los comicios.

Su apuesta es que los socialistas podrán gobernar con el apoyo de Podemos y los nacionalistas vascos, con con los catalanes. En opinión de Financial Times, como ya defendió The Economist hace unas semanas, la mejor opción “para la economía sobre el papel” sería un gobierno de PSOE y Ciudadanos, pero creen que esta opción está descartada por la mala relación entre Albert Rivera y Sánchez.

“La alianza alternativa de los tres partidos de la derecha, incluido Vox, se hizo con el poder en Andalucía el año pasado; pero a nivel nacional estaría plagada de contradicciones políticas y podría inflamar las tensiones regionales. Una cosa es unir fuerzas para poner fin a 37 años de gobierno unipartidista de la izquierda en Andalucía. Dirigir la cuarta economía más grande de la zona euro es otra cosa”.

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