La cuestionada explotación de hidrocarburos por fracturación hidráulica (fracking) quedó incluida en las bases del Plan Nacional de Desarrollo que aprobó el Congreso de Colombia por iniciativa del presidente Iván Duque a pesar de que su campaña hacia el poder se basó en negar esta práctica.

Una iniciativa apoyada por más de 60 congresistas de diversos partidos políticos que buscaban se prohibiera esa técnica en el país fue desestimada.

La representante a la Cámara Katherine Miranda, del partido Alianza Verde, y el congresista Julián Peinado, del partido Liberal, fueron los autores del citado texto y subrayaron cómo la promoción del fracking por el Gobierno contradice lo expresado por el presidente Iván Duque durante su campaña.

El mandatario aseguraba que de ser elegido no se abrirían las puertas al fracking en Colombia.

‘Tenemos una sobrexposición de ecosistemas diversos y complejos acuíferos subterráneos de enorme riqueza y unos riesgos de mayor sismicidad por los tipos de suelo que tenemos. Por eso he dicho: en Colombia no se hará fracking’, prometió Duque.

Un estudio de la Contraloría General de Colombia dado a conocer en abril calificó de catastrófica e irreversible la eventual explotación de hidrocarburos por la mencionada modalidad.

El documento de más de 200 páginas, firmado por el excontralor general colombiano Edgardo Maya y por el contralor actual Carlos Felipe Córdoba, indicó que esa técnica está insuficientemente estudiada, por lo que el Estado no está preparado para usarla.

La Contraloría alertó de las graves consecuencias derivadas del empleo del fracking en otros países, como derrames, roturas en tuberías y altos niveles de contaminación.

Desde 2012 la Contraloría General expresó preocupación por el aumento de la sismicidad, la contaminación hídrica y las afectaciones a la salubridad provocadas por el fracking.

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