El Ejército de Colombia se ha convertido en un polvorín después de que el periódico The New York Times publicara una directriz en donde se pedía mejores resultados, algo que fue interpretado como una incitación a los famosos Falsos Positivos de la época de Álvaro Uribe.

Un reportaje de la revista Semana señala que varios militares están siendo víctimas de constantes amenazas y presiones tras haber denunciado detalles relevantes acerca de los crímenes de la Fuerza Pública colombiana.

Según el semanario, cerca de 14 uniformados fueron llamados para asistir a un procedimiento por orden del comandante del Ejército, el general Nicacio Martínez. Dicho procedimiento se refería a una supuesta entrevista y  una prueba en el polígrafo que buscaba establecer los responsables de las filtraciones.

“Saber quiénes contaron a algunos medios, en particular a The New York Times, sobre unas polémicas directrices que exigían doblar los resultados en el Ejército y que podrían ser la semilla para volver a las épocas de los falsos positivos”, afirmó la revista

Los militares han tenido una serie de intimidaciones y amenazas en su contra, incluso sus teléfonos han llegado a ser chuzados. Todo esto con la clara intención de frenar y truncar sus posibles declaraciones acerca de lo cometido por la Institución, según la denuncia de Semana. Los intimidados militares han calificado estos actos como una cacería.

Un militar que está siendo perseguido aseguró que están recibiendo preguntas directas acerca de quién le había dado a los periodistas los datos que se han estado publicando en los artículos. Pero según ello, no solo les interesa saber sobre las denuncias por falsos positivos reveladas por el influyente diario norteamericano, sino también las confesiones que se están haciendo ante la Jurisdicción Especial para la Paz.

Otro uniformado aseguró que las intimidaciones son tan fuertes que les han enviado a sus celulares fotos de sus hijos, a los que le estarían realizando todo tipo de persecución en los colegios, incluso, a otros familiares de estos militares, les han llegado mensajes de amenazas de muerte.

Por parte de ellos, han asegurado que detrás de todas estas acciones, existen grupos especiales encargados de presionarlos y mantenerlos interceptados. Según Semana, estas acciones no solo son problemas dentro de la misma Institución sino por actitudes de personas que están directamente involucradas en las recordadas acciones realizadas en esa época de terror en el país. Fuente de consulta, Semana.