Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2017, las relaciones entre Estados Unidos e Irán se han deteriorado al punto que por estos días crece el temor de un enfrentamiento armado. Es más, el Presidente estadounidense echó más leña al fuego ayer, al señalar -en una entrevista emitida en Fox Business News- que su país estaría en una posición abrumadora en caso de una guerra contra los iraníes y que un conflicto “no duraría mucho” tiempo. Así, prometió una “aniquilación”.

La actual crisis con la República Islámica comenzó en mayo de 2018, cuando Washington se retiró del acuerdo nuclear multilateral con Irán, y aumentó de tono la semana pasada después de que Teherán derribara un dron de vigilancia estadounidense. Luego de ese último incidente, Trump reconoció que había ordenado un ataque militar contra ciertos lugares en Irán, pero que se había arrepentido al saber el número de muertos que provocaría. “Diez minutos antes de la ofensiva, la detuve”, dijo.

Irán, por su parte, advirtió esta semana que las nuevas sanciones de EE.UU. contra su líder supremo, el ayatola Alí Jamenei y otros altos funcionarios, significaban “cerrar las puertas a la diplomacia” entre Teherán y Washington en un momento de máxima tensión.

A su turno, el portavoz de la Organización de Energía Atómica de Irán, Behrouz Kamalvandi, dio ayer un ultimátum al señalar que su país romperá, por primera vez, el acuerdo nuclear de 2015, al comenzar a acelerar el enriquecimiento de uranio y sobrepasar los stocks por sobre los límites permitidos. El funcionario recordó que el plazo para mantener este límite vence hoy.

El diario The Guardian señaló que los países europeos ya reaccionaron a este ultimátum y anunciarán una línea de crédito multimillonaria en euros para aliviar el comercio entre Irán y el bloque, en lo que ha sido considerado como un “esfuerzo de último minuto” que “probablemente esté condenado al fracaso”.

En medio de este contexto, crecen las advertencias en la comunidad internacional sobre un posible enfrentamiento entre EE.UU. e Irán. Sin embargo, los analistas señalan que esto no se producirá.

Trump ha dicho muchas veces y lo ha demostrado con sus acciones en muchos momentos críticos, incluso la semana pasada cuando se arrepintió de un ataque en represalia luego que los iraníes derribaron el dron, que no quiere un conflicto Estado-Estado. Los iraníes, ciertamente quieren evitar un ataque militar estadounidense. Los asesores de Trump, la mayoría de su gobierno y su gabinete, son extremadamente de línea dura contra Irán. El Presidente cree que ejercer una máxima presión es la forma para que los iraníes capitulen y que lleguen hasta Estados Unidos ofreciéndoles concesiones que no le hicieron al gobierno de Obama. Eso es una fantasía, no ocurrirá.

La ironía es, por supuesto, que Trump se puso en esa posición, porque si Estados Unidos no hubiera tenido esa política antagonista hacia Irán no se habría elevado la tensión. Hay un riesgo de conflicto, pero  probablemente Trump actuará para evitar eso. Los estadounidenses se oponen abrumadoramente a otra guerra en Medio Oriente. Trump sabe que no puede hacer eso con su base de votantes tan cerca de una elección.

La ascendente influencia de Irán en Medio Oriente, sostiene un reporte del centro de estudios International Crisis Group, comenzó con la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003 y se aceleró con las guerras en Siria y en Yemen, lo que generó la percepción de que Irán aspira a convertirse en un poder hegemónico regional. El informe advierte que Teherán ha ayudado a establecer el poder de Hizbolá en Líbano.

En todo caso, pese a que sus huellas han estado presente en varios conflictos regionales, los expertos advierten que Irán ha tenido un acceso limitado al mercado de las armas desde la Revolución en 1979 debido al embargo estadounidense. Aunque señalan que sí ha invertido en un programa de misiles balísticos, que es producto del “legado” por la guerra con Irak (1980-1988) y para “contrarrestar el programa más avanzado de misiles de Israel”.

Un informe del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales de 2018 señaló que muchas de las armas iraníes “son obsoletas o de relativa baja calidad”. Pero advierte que los misiles balísticos y cruceros, las defensas aéreas y el uso de fuerzas subsidiarias no pueden “ser ignoradas”.

Otro reporte del think tank The Soufan Center advierte que el “manual de estrategia de Irán” está diseñado para evitar un conflicto convencional. “El desarrollo de programas de armas de Irán tiene como objetivo no solo permitir que el país triunfe en un conflicto convencional, sino que armar a sus aliados regionales y sus grupos subsidiarios en circunstancias específicas. El desarrollo de misiles balísticos está diseñado para disuadir ataques en su tierra, pero también para convertir a sus aliados y subsidiarios en los más efectivos”, advirtió.