El gobierno mexicano atraviesa una serie de desafíos como toda nación grande en número de habitantes. Más de 124 millones de personas para ser exactos.

México vivió 3 transformaciones en toda su historia: la Guerra de Independencia de 1810 contra la dominación de la corona española; la Guerra de Reforma, cuando el país dejó de ser imperio y se volvió Estado laico y la Revolución Mexicana de 1910 contra la dictadura de Porfirio Díaz. Eso, dio paso a la Constitución de México.

Según Andrés Manuel López Obrador, la cuarta Transformación será el legado que su gobierno dejará al territorio mexicano cuando culminen 6 años de gestión, con un mejorado país y sin corrupción.

Los obstáculos, como su triunfo electoral en julio de 2018, son cada vez más notorios a nivel internacional para cumplir la promesa de la 4T.

Todo llega en cifras y las que concernien a la inseguridad, ponen en entredicho su estrategia para contener al crimen organizado en una país donde el narcotráfico ha hecho de las suyas históricamente. En 2005, Felipe Calderón llegaba a la presidencia de México, tras vencer a AMLO en las urnas.

La mayor cifra de asesinatos en la historia reciente de México

El nuevo jefe de Estado le declaró la guerra al narcotráfico y obtuvo una respuesta violenta. Para esa fecha, los asesinatos en México se elevaron a 9.5 por cada 100 mil habitantes. La guerra entre los cárteles de droga, los enfrentamientos con las fuerzas del orden y la población como escudo humano, dejaban ver internacionalmente a un país en serios problemas a causa de las bandas organizadas.

No obstante, las cifras actuales, están dejando revelando un retroceso en materia de seguridad pública en el México de López Obrador.

Según reportes del Sistema Nacional de Seguridad Pública, replicados por la BBC, en ese territorio ocurren 22 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Solo en junio pasado se registraron 2.560 muertes violentas, la cifra más alta en la historia reciente de ese país.

Jorge Ramos, periodista de Univisión, emplazó meses atrás a López Obrador por el sombrío panorama en materia de seguridad.

Hubo un intercambio de palabras debido a que AMLO negaba en plena conferencia de prensa, que el número de asesinatos fuera tan alto. El comunicador le dejó ver que solo eran las cifras que venían de su gabinete de gobierno.

5 personas son secuestradas en México cada 24 horas

Los medios mexicanos se han mantenido a la expectativa de un delito ya conocido, aunque sin ser del todo erradicado: el secuestro.

Para los primeros 3 años de gobierno de la administración Calderón, los secuestros aumentaron un 90%, según lo publicaba en 2010 Univisión.

2.455 personas secuestradas en diciembre del 2009, daban idea de que el crimen organizado tenía la capacidad de cometer al menos 3 secuestros diarios. Se trataba de una cifra que no se registraba ni siquiera en naciones como Colombia.

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, este delito tuvo un mayor auge.

“Si nos vamos a la presidencial en el periodo del 1 de diciembre del 2006 al 30 de noviembre del 2012, en la época del presidente Felipe Calderón hubo 7,524 secuestros, que ya de por sí era una cifra escandalosa. Hoy, contra la administración del presidente Enrique Peña Nieto, tenemos 11,769 secuestros. Es decir, respecto al mismo periodo, tenemos un incremento del 56.41%”, aseguró Isabel Miranda de Wallace, presidenta de Alto al Secuestro, en un informe consignado por Noticieros Televisa.

Sin embargo, amparado en su 4T, AMLO decidió hacer una jugada compleja, pero a su juicio, efectiva: disolvió la Policía Federal.

En lugar de este cuerpo de seguridad, creó la Guardia Nacional, formada por policías y militares navales. Inició sus funciones en julio de este año.

¿En qué falló la estrategia? Según analistas consultados por BBC, se debe a que la GN concentró esfuerzos en las fronteras para contener la inmigración, pero se olvidó de perseguir a los líderes de los cárteles de la droga, entre otros pesos pesados de la delincuencia.

Por lo anterior, el 74.6% de los mexicanos se sienten inseguros en sus ciudades, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía.

Las cifras de secuestros tienen que ver con esa percepción, ya que medios locales aseguran que solo en la capital mexicana, este delito incrementó un 550% durante los primeros 6 meses de gobierno de AMLO.

El panorama general también es desalentador. Medios como ExcelsiorTV publicaron una investigación de la organización “Alto al Secuestro” la cual detalla que, de enero a agosto del 2019, los secuestros aumentaron un 30%. Es decir, hubo 1.200 denuncias de este delito, versus las 971 hechas el mismo periodo de 2018.

60% de los secuestros cometidos en el primer semestre de este año, ocurrieron en cinco Estados, entre los cuales están Veracruz, Estado de México y Ciudad de México, la capital de ese país.

Para complicar el panorama, Jesús Orta, Jefe de la Policía de Ciudad de México, presentó su renuncia el pasado 4 de octubre.

“Motivos personales” fue la frase utilizada por el responsable de la estrategia de seguridad en la capital mexicana. No obstante, los analistas locales vieron la decisión como una salida apresurada de un funcionario ante el repunte del crimen en la urbe.

El último y más sangriento hecho de violencia

Ayer, un enfrentamiento armado entre fuerzas del orden y civiles, dejó un saldo de 15 muertos en el Estado de Guerrero, conocido como uno de los más golpeados por el accionar del crimen organizado.

Según reportes de El Universal, 14 fallecidos eran civiles y el otro, un militar.

El enfrentamiento ocurrido en la zona de Tepochica, inició cuando los efectivos atendían un llamado de emergencia desde ese lugar y fueron atacados por un grupo de hombres fuertemente armados.

Lo anterior, es una muestra del accionar de las bandas de crimen organizado que “protegen” de esa forma sus territorios, pero también, de la expansión de sus operaciones y sus respuestas violentas contra las fuerzas de seguridad.

Guerrero, conocido internacionalmente por su ciudad turística Acapulco, ostentaba el año pasado el tercer lugar de violencia a nivel mundial, según reportó el portal de noticias Telemundo.

Precisamente, Acapulco, junto a Chilapa y Chilpancingo, figuran en la publicación como municipios de los más peligrosos, por debajo de la violencia que se vive en El Salvador.

El plan de seguridad de la 4T no ha podido contrarrestar tampoco el accionar delincuencial en este Estado mexicano, que carga con el fantasma de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, desaparecidos y asesinados en 2014 en Tuxtla, Guerrero.


Con información de Radio BioBio

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