El presidente de Bolivia dimitió motivado por presiones de civiles en las calles, tras las elecciones del 20 de octubre, y por la sugerencia de renuncia que le hizo la Policía y las Fuerzas Armadas.

Los gobiernos de Cuba y Venezuela, así como el expresidente brasileño Lula calificaron de “golpe de Estado” la renuncia este domingo de su aliado Evo Morales en Bolivia, mientras al otro lado del arco ideológico dominó la reserva.

“Condenamos categóricamente el golpe de Estado consumado contra el hermano presidente @evoespueblo”, escribió en Twitter el presidente venezolano Nicolás Maduro.

“La derecha con violento y cobarde golpe de Estado atenta contra la democracia en Bolivia”, tuiteó el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel, que reclamó además una “movilización mundial por la vida y la libertad de Evo”.

Por su parte, el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que el viernes (08.11.2019) salió de la cárcel gracias a un fallo de la Corte Suprema de justicia, se unió a estas voces. “Acabo de saber que hubo un golpe de estado en Bolivia y que el compañero @evoespueblo fue obligado a renunciar”, tuiteó Lula (2003-2010).    

El gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador también expresó su disconformidad con lo ocurrido. “En Bolivia hay una operación militar en curso, la rechazamos, es similar a aquellos trágicos hechos que ensangrentaron nuestra América Latina el siglo pasado (…) Golpe no”, escribió en las redes sociales el ministro de Exteriores mexicano, Marcelo Ebrard. 

 El presidente electo de Argentina, el peronista Alberto Fernández, habló también de “golpe de Estado”, en este caso “producto del accionar conjunto de civiles violentos, el personal policial autoacuartelado y la pasividad del ejército”, escribió en Twitter.

El Grupo de Puebla, foro de líderes progresistas latinoamericanos que se reunió este fin de semana en Buenos Aires, rechazó este domingo lo que consideraron un “golpe de Estado” en Bolivia y se solidarizaron con Evo Morales, de quien dijeron que su renuncia a la Presidencia fue forzada.

 En el otro extremo del abanico político, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, citó las denuncias de fraude en las elecciones de Bolivia como el detonante de la renuncia de Morales.

“Las denuncias de fraude en las elecciones culminaron en la renuncia del presidente Evo Morales. La lección que queda para nosotros es la necesidad, en nombre de la democracia y la transparencia, del conteo de votos que puedan ser auditados”, escribió en Twitter el mandatario brasileño.

En Colombia, el gobierno de Iván Duque pidió una “reunión urgente” del consejo permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) y que “los ciudadanos bolivianos se puedan expresar libremente en las urnas y elegir a un nuevo gobierno con plenas garantías para su participación”. 

Mientras que el Gobierno de Guatemala encomió este domingo el trabajo desarrollado por la Organización de Estados Americanos (OEA) y pidió una “transición pacífica” para Bolivia después de que renunciara a la Presidencia Evo Morales.

La ONU fue blanco este domingo de las acusaciones de Morales, después de que un informe de su misión electoral en Bolivia solicitara la anulación por irregularidades de los comicios del 20 de octubre, en los que Morales había reivindicado su victoria.

 Morales tildó de “decisión política”, y no técnica, la resolución de la comisión de la auditoria de la OEA que este domingo precipitó los hechos. 

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