En México, un juguete que se vende desde hace más de una década provocó un debate sobre racismo en el país, un tema que nunca deja de estar bajo los focos, debido a la representación del muñeco para menores.

Esta semana, la comunicóloga Trixia Valle publicó en sus redes sociales la imagen del juguete, de la marca Distroller: una nuñeca de tez oscura, ojos verdes y pelo rizado, que lleva por nombre “Mole de olla”, un típico platillo mexicano del centro del país.

“¡Distroller destruye los valores mexicanos y enseña a discriminar!”, señaló Valle. “Qué fuerte…. aberrante marca saca una muñeca: morenita de ojos cafés llamada “mole de olla” y que viene con garrapata incluida… la doble moral de este país increíble! #NoDiscriminacion”, añadió.

El pequeño juguete, que en la foto tiene una etiqueta con un precio de 269 pesos mexicanos (unos USD 14), tiene dos piezas más, que supuestamente son “las amigas” del personaje: una estrella de mar y una garrapata con un “nombre científico” inventado.

El juguete es parte de una colección llamada “Chamoy y sus amiguis”, con diferentes muñecas que llevan nombre de platillos e ingredientes típicos mexicanos, como Tinga, Chamoy, Churro, Atole. Sin embargo, Mole de Olla es la única que tiene tez oscura.

El juguete, de acuerdo con la compañía, se vende desde 2007 en México y en España desde 2018.

En el catálogo de Distroller, una marca que se asume como “exponente del diseño 102% mexicano”, aparece otro personaje con un tono menos claro que el resto, “Mole Rilouded”, aunque no del tono de Mole de Olla.

(Foto: Distroller)

(Foto: Distroller)

Sin embargo, la compañía se defendió de las acusaciones. “No es lo que que queremos comunicar”, respondió la directora de comunicación de la compañía, María Elena Soulayrac, al diario español El País.

“Es una línea que quiere compartir y comunicar lo lindo que es tener amigos, cada uno diferente y único, sin importar el tono de piel, cabello o estatura”, añadió. En la descripción oficial de Mole, Distroller asegura que es “la reina de todo el reino animal”.

“Mole de Olla es de la costa de Guerrero y es defensora del reino animal”, explicó Soularyac. “Tiene una garrapata de amiga porque la fundadora de la empresa fue a África y regresó con una picadura de garrapata y (la marca) ya no se le quitó”, detalló.

Distroller es una compañía que vende más de 2,000 productos distintos en 27 puntos de venta, incluidas tiendas propias, y distribución en las principales tiendas departamentales y de autoservicio en el país. Además, aseguran que son un “ícono de irreverencia y jovialidad”.

La marca es la misma que vende los juguetes, productos, accesorios e imágenes de “Virgencita Plis”, que convierte en caricatura a la Virgen de Guadalupe, uno de los símbolos religiosos más populares en México para acercarla a los más chicos.

Ya en 2012, un “experimento social” se hizo viral en México. Una persona mostraba dos juguetes de bebés: uno de piel clara y otro de tez oscura. Primero, tras identificar los colores de cada uno, se les preguntó a diferentes niños a qué muñeco consideraban malo y a cuál bueno; a cuál feo y a cuál bonito.

Los niños respondían con honestidad. “El malo es éste, porque es negro”, contestó uno. “Ninguno es malo, ¿por qué van a ser malos?”, cuestionó otra. “No me gusta el color café, me gusta el color blanco”, aseguró otro.

El experimento buscaba mostrar la educación que permea en lo más recóndito de los hogares y las ideologías a los que están expuestos, que les hacen considerar que entre más clara sea la piel se da una connotación de belleza y bondad. “Los niños no son los que nacen con esas ideas, es culpa de quienes se las inculcan, ya sean los padres, la televisión u otros”, aseguró un usuario en los comentarios del video.

Un caso local en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, en el oeste de México, se convirtió en tema nacional ya que reflejaba lo que el video intentaba mostrar. En octubre de 2012, un automovilista que se detuvo en el semáforo de un cruce entre avenidas encontró a una niña rubia (de nombre Alondra) vendiendo chicles.

El hombre de inmediato acudió a las redes sociales y acusó a sus padres de haberla secuestrado bajo un único argumento: ambos eran morenos y de cabello oscuro. Después de que usuarios en redes sociales se “movilizaran” para encontrar a la niña, las pruebas de ADN demostraron que los adultos sí eran los padres biológicos de la niña, pero algunos no entendían por qué sus padres tenían un color de piel distinto y por qué una niña con esa tez se encontraba en situación de calle.

Según su artículo “Color de piel y movilidad social: evidencia de México”, elaborado por Raymundo Miguel Campos Vázquez en coautoría con Eduardo Medina Cortina, y publicado en la revista mexicana El Trimestre Económico a principios de 2018, las personas de piel más clara tienen en promedio 1.4 años más escolaridad y perciben 53% más salario por hora de trabajo que aquellas de piel más oscura.

Para probar su hipótesis, Campos Vázquez postuló a un grupo de mujeres a distintas vacantes laborales. Tenían el mismo currículum vitae, y solo las diferenciaba que la foto de las postulantes mostraba un color de piel distinto. Las empresas llamaron más a las mujeres blancas y solteras.


Con información de Infobae

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