No ha pasado ni siquiera un mes desde que Jeanine Áñez se metiera por la ventana al poder en Bolivia y su gobierno de “unidad” y la Biblia comienza a desmoronarse por conflictos de interés y denuncias de presiones indebidas.

Esto ya le costó el puesto al ministro de la Presidencia, Jerjes Justiniano, la mano derecha del líder cívico Luis Fernando Camacho. 

 “He decidido designar a Yerko Núñez como nuevo ministro de la Presidencia. El ministro Núñez es una persona con amplia experiencia en la administración del Estado y es un hombre de mi entera confianza”, dijo la mandataria en un acto público en el Palacio Presidencial.

Áñez asumió la presidencia el pasado 12 de noviembre, tras la renuncia de Evo Morales en medio de una fuerte convulsión social, y un día después posesionó a Justiniano en el cargo.

El poderoso exministro apareció involucrado esta semana en dos denuncias públicas: una de Danilo Romano, un viceministro de Comunicación que lo acusó de presionarlo para contratar a consultoras internacionales en comunicación, y otra de la fiscal Nancy Carrasco, que lo señaló de cometer injerencia en un caso judicial sobre una violación grupal.

Antes de su remoción, Justiniano negó haber presionado a los denunciantes. “Me he dedicado tan solo a trabajar por mi país, creo que algo hicimos, como para ahora recibir solo ingratitudes”, escribió vía Twitter.

“Dicen que existe una manipulación de la justicia de parte de mi persona. Sin embargo no existe una sola evidencia de ello. Me he dedicado tan solo a trabajar por mi país, creo que algo hicimos, como para ahora recibir solo ingratitudes”.
Jerjes Justiniano

Unidad antiterrorista actuará contra extranjeros

Este mismo martes, el gobierno interino de Bolivia activó la unidad antiterrorista GAT con 60 policías para “desarticular” grupos de extranjeros que amenacen al país, según anunció el ministro de Gobierno, Arturo Murillo.

“Este grupo antiterrorista tiene como misión desarticular absolutamente todas las células terroristas que están amenazando nuestra patria”, dijo Murillo en un acto oficial en el que presentó a los uniformados, todos vestidos de negro, el rostro cubierto y armas con miras telescópicas.

Acotó que es necesario que las instituciones del Estado actúen para “liberar a Bolivia de estos narcoterroristas que se han instalado en el país en los últimos 14 años”, durante el gobierno de Evo Morales, asilado en México tras su dimisión el 10 de noviembre.


Con información de Página Siete, DW

Opina que es gratis