El gobierno que dice haber metido la Biblia al Palacio presidencial en Bolivia está ensayando nuevas metáforas para nombrar sus actos, en este caso se trata de “acto de humanidad” como sinónimo de nepotismo.

El caso es así: Jacqueline Mercedes Murillo, hermana del ministro de Gobierno Arturo Murillo, fue designada como cónsul en Miami, Estados Unidos.

Ante el obvio escándalo que suscitó el nombramiento, el gobierno se vio forzado a emitir un comunicado en el que culpa a los aliados de Evo Morales de su nombramiento.

 

Al texto se le sumaron las declaraciones de la ministra de Relaciones Exteriores, Karen Longaric,quien aseguró que la designación no implica nepotismo y que Murillo fue elegida como cónsul debido a sus capacidades como profesional.

“Yo no tengo conocimiento de que hubiese ingresado a la Cancillería como funcionaria, de ninguna manera (…). Se refieren a la designación de la hermana del ministro de Gobierno en el cargo de cónsul en Miami, eso es diferente”, explicó Longaric.

Indicó que recibe sugerencias o instrucciones para la conformación del cuerpo consular. “Hemos recibido su currículo y es una persona capacitada para ejercer el cargo y eso no es nepotismo”, agregó.

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Choque, fue quien denunció que la hermana de Murillo asume funciones en la Cancillería. Advirtió “cuoteo y nepotismo” en el Gobierno transitorio de la presidenta Jeanine Áñez.

Por su parte desde la Presidencia se envió un comunicado en el que se asegura que la hermana del Ministro, fue asignada en un “cargo en el servicio exterior para precautelar su seguridad y la de los suyos” después de que sufrió amenazas de muerte en el trópico de Cochabamba.

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