El líder cívico boliviano que se ha paseado por el país hablando de Dios y la Biblia tiene una flamante contratación en su plan para encumbrarse al poder: Ronald MacLean Abaroa, el exministro del general Hugo Bánzer y curtido político de la era previa a Evo Morales y uno de los impulsores del asesinato legal de bolivianos.

El exministro de Estado y ex alcalde de La Paz es el director general de la campaña presidencial de Luis Fernando Camacho. Así lo dio a conocer al firmar una columna de opinión publicada hoy en Página Siete.

“Esa fue la victoria de la juventud, simbolizada en la rebeldía de un joven líder cívico que se jugó la vida persiguiendo al exmandatario hasta su suntuoso palacio vacío. Sin el coraje de ese hombre menudo, de polera y gorra, enfrentado a turbas masistas en el gélido aeropuerto de La Paz, secuestrado por militares y devuelto a Santa Cruz y que por segunda vez regresó a La Paz, no se hubiera sostenido el paro cívico pacífico ni se hubiera dado la renuncia de Morales”, escribió MacLean en el artículo ¿Por qué votar por Luis Fernando Camacho?

La última vez que Maclean dio la cara en el ámbito político fue para la campaña presidencia del 2003, cuando se presentó como el candidato por Acción Democrática Nacionalista, el partido de Bánzer. 

En su campaña, MacLean propuso implantar la pena de muerte a violadores de niños y en los asaltos con homicidio, y fue blanco de duras críticas ya que su propuesta iba en contra del tratado de San José de Costa Rica, firmado también por Bolivia para abolir la pena capital.

Además de candidato frustrado a la presidencia, MacLean también fue canciller durante la presidencia de Jaime Paz Zamora. 

En su columna de promoción a Camacho, MacLean destaca la presencia del exlíder cívico como vital para la salida del gobierno de Evo Morales. Plantea varios cuestionamientos referidos a la confianza del pueblo boliviano respecto a los políticos del otrora partido oficialista que se mantuvo en el poder durante 14 años, señalando que ahora existen mejores opciones.    

“Démosle la oportunidad a los jóvenes bolivianos, a los de las barricadas ciudadanas, a los de las pititas, a los que no se cansan ni se humillan ni se venden ni se rinden. A nuestros héroes de octubre y noviembre, a los que, imitando a Abaroa, tiran un carajazo que retumba en el corazón de todos nosotros. ¡Huevo, carajo!”, destaca en su columna de opinión el antiguo empleado de Hugo Bánzer.

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