Fernando Camacho, el ex líder cívico boliviano que se jactó de haber metido una Biblia al Palacio de Gobierno y usó su gesta para sacar a Evo Morales del poder como trampolín para impulsar su candidatura a la presidencia le pidió a la presidenta interina, Jeanine Áñez, que no se postule a las elecciones generales. 

“Como ella bien lo dijo, no sería ético que ella vaya (a las elecciones)”, señaló Camacho y explicó que no se trata de que si podría ganar o no, sino que es “un tema de consecuencia”, y mencionó que ella es quien designó al Tribunal Supremo Electoral (TSE).

“Ella lo ha dicho claramente (que no será candidata) las especulaciones vienen de su entorno, de su partido para generar zozobra en el pueblo boliviano”, manifestó Camacho a los medios durante su visita al centro de abasto Florida en Santa Cruz.

Curiosamente, Camacho hizo exactamente lo mismo. Durante los días del paro cívico que terminó con la caída de Morales, Camacho juraba con su rosario en la mano que no se presentaría como candidato a la presidencia. 

“¡Ojo! no soy candidato ni lo seré! me da asco ver los intereses personales por encima de una nación! Pregunto! Se hace responsable el señor Mesa y Doria Medina que le devolverán la paz, la democracia, y soberanía al país? si así es, yo les pido que lo hagan público y mañana me vuelvo a Santa Cruz!” (Sic), escribió Camacho en su cuenta de Facebook en noviembre pasado, como recoge La Razón.

Los rumores sobre una posible candidatura se ahondaron tras que algunos ministros y autoridades compartan en redes sociales la imagen de la tricolor con la pregunta: ¿Y si fuera ella?”.

Camacho y Marco Pumari, candidato a la Vicepresidencia, estuvieron en medio de polémica tras la filtración de una grabación. En el audio se implicó al excívico potosino en el cobro de 250 mil dólares y cuotas en la Aduana a cambio de aceptar una supuesta candidatura a la vicepresidencia como acompañante de Camacho.

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