El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, firmó un controvertido proyecto de ley que autoriza la actividad minera y de generación eléctrica en tierras indígenas. Un texto al que se oponen de manera frontal los pueblos originarios y organizaciones ambientalistas, y que deberá ser analizado por el Congreso Nacional.

En un discurso, durante una ceremonia en el Palacio de Planalto en Brasilia con motivo de los 400 días de Gobierno, Bolsonaro dijo que el proyecto es “un sueño”.

“Espero que este sueño en la manos de Bento [Albuquerque, ministro de Minas y Energía] y los votos de los parlamentarios se concretice. El indio es un ser humano exactamente igual que nosotros. Tiene corazón, sentimientos, alma, deseos y necesidades. Es tan brasileño como nosotros”, declaró.

La regulación de la minería y otras actividades extractivas en tierras indígenas ha sido defendida por Bolsonaro desde el comienzo de su mandato. Para el Gobierno este proyecto supone “la liberación de los pueblos originarios”.

Según Planalto, el proyecto define “condiciones específicas para la exploración y explotación de recursos minerales, incluidos la minería artesanal, el petróleo, el gas y la generación de energía hidroeléctrica en tierras indígenas”.

También abre la posibilidad de que las aldeas exploren la tierra en otras actividades económicas, como la agricultura y el turismo. La exploración de minerales y aprovechamiento de recursos hidráulicos se encuentran en el artículo 231 de la Constitución, pero nunca fue regulado.

Los proyectos mineros deberán ser consultados a los indígenas quienes, sin embargo, no tendrán opción de vetar las iniciativas que apruebe el Congreso, con la excepción de las relacionadas con la extracción de oro.

“Un genocidio institucionalizado”

En su discurso, Bolsonaro se dirigió a los ambientalistas. “El gran paso es del Parlamento. Sufrirá [los parlamentarios] la presión de los ambientalistas (…) si algún día puedo, los confino a todos en la Amazonía, ya que les gusta tanto el medio ambiente”, sentenció.

Desde su cuenta de Twitter, Sonia Guajajara, coordinadora ejecutiva de la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (Apib), que congrega más de 300 pueblos, aseguró que el proyecto es “un genocidio institucionalizado”.

“Su sueño es nuestra pesadilla y exterminio. El ‘garimpo’ [la minería artesanal o de pequeña escala] provoca muertes, dolencias, miserias y acaba con el futuro de toda una generación”, aseveró.

Ya en enero 45 líderes indígenas, convocados por el cacique Raoni Metuktire, uno de los mayores líderes del país, firmaron un manifiesto en el que denunciaron que el actual Ejecutivo promueve el “genocidio, etnocidio y ecocidio” contra los pueblos originarios.

Por otro lado, los ambientalistas aseguran que el proyecto acelerará aún más la deforestación de la Amazonía, donde ya aumentó un 85% en el primer año de Gobierno de Bolsonaro.

El periodista ambiental César Javier Palacios opina que estas medidas afectarán negativamente al medio ambiente en Brasil y, en general, al planeta.

“Brasil está optando por un modelo económico extractivo, que no deja nada para el futuro, y además el día que se acaben esos recursos, que no son sostenibles, no le va a quedar nada con lo que poder negociar”, explicó en declaraciones a la cadena RT.

Además, recuerda que las comunidades indígenas viven de esos recursos y con este proyecto “completamente aniquiladas, porque sin su paisaje y su entorno también pierden su futuro”.

“Hay que pensar que después de pasar la minería por esos espacios, el territorio va a quedar completamente devastado”, añade.

Por último, Palacios destaca que la comunidad internacional tiene que impedir esos “destrozos tremendos que deberían ser considerados delitos ambientales de lesa humanidad“.

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