Desde hace unas semanas existe en Uruguay una moneda virtual ecológica generada a cambio de la recolección y la clasificación de residuos plásticos domésticos y de los recolectados en las playas.
Plasticoin es una iniciativa de economía circular llevada adelante por dos uruguayos que, preocupados por el cuidado del medioambiente y conscientes del problema que el plástico está causando, decidieron, hace un año, que este proyecto recompensara a las personas que reciclen.

Nicole Wyaux y Juan Rivero son diseñadores. El verano pasado comenzaron con el proceso de llevar adelante esta idea adoptando ejemplos de proyectos similares elaborados en varios países, se presentaron a un fondo de la Agencia Nacional de Desarrollo y fueron seleccionados para validar la idea. Durante 2019 estuvieron desarrollando los objetivos de Plasticoin para poder lanzarlo en el inicio de 2020 en Piriápolis. Eligieron ese balneario del departamento de Maldonado y zonas cercanas porque es un lugar que frecuentan y donde se les ocurrió la idea recolectando el plástico en las playas.

¿Cómo funciona Plasticoin?

Esta moneda virtual ecológica le da valor a reciclar. Lo primero que hay que hacer es recolectar plásticos en las playas o reciclarlos en el hogar y limpiarlos. Cuando la acumulación es grande, hay que registrarse en la web de Plasticoin para crear una cuenta, que permite acumular plasticoins.

Luego hay que llevarlos a los centros de acopio, ubicados en diferentes puntos de Piriápolis; allí se pesan y se entregan. Inmediatamente se acredita en la billetera electrónica de cada persona creada lo equivalente a lo entregado, y así ya se puede canjear por productos, beneficios o descuentos en empresas, tiendas, restaurantes y demás servicios asociados.

Cada kilo de plástico reciclado en el hogar vale 100 plasticoins. Si es plástico de gran tamaño recolectado en las playas, tiene un valor mayor: cada kilo equivale a 200 plasticoins. Y un kilo de microplásticos retirados de las playas es más valorado: equivale a 400 plasticoins. Así se intenta premiar el esfuerzo.

En menos de un mes del inicio de este proyecto medioambiental, Plasticoin lleva más de 1.000 personas registradas en la web. De estas, más de 100 ya entregaron sus residuos recolectados, que corresponden a 450 kilos de plásticos, en los cuales hay 10.000 botellas PET. Tenían el objetivo de llegar a las 140 personas en los primeros tres meses, pero claramente el compromiso de los habitantes de Piriápolis superó sus expectativas.

22 son las empresas adheridas al proyecto en esa localidad y hay unas 30 confirmadas para cuando se expanda a otras zonas del país.

Plasticoin se encuentra en el proceso de validación del proyecto, en el cual sus integrantes tienen que demostrar que es viable y que existe la disposición de las personas y las empresas a esta nueva forma de negocio ecológico. Luego de esta etapa pretenden expandir el proyecto a otras partes del país.

¿Qué residuos sirven para Plasticoin?

Cualquier tipo de plástico: botellas PET, paquetes vacíos, tapitas, bandejas, envases de alimentos, bolsas de leche o yogurt, siempre que estén limpios, secos y compactados. La reducción facilita la cadena de reciclaje, y es una forma de atacarlo desde que se genera y colaborar con el clasificador al cual le llega limpio. Una manera fácil de compactarlo es colocarlo en bidones plásticos vacíos y entregarlos llenos, promoviendo el ecoladrillo. No es necesario lavarlo con agua: simplemente con pasarles un paño húmedo ya queda limpio, explicó Wyaux.
Rivero agregó que la idea de sustentar con dinero el reciclaje es inviable porque el plástico no tiene valor: “Es más barata una tonelada del material virgen que el usado”.

En esta primera etapa el material reciclado está siendo acopiado en un terreno propiedad de los emprendedores, donde se estudiarán y validarán algunos datos estadísticos para sustentar el proyecto. Por ejemplo, cuánto se genera por semana y cuál es el material que más se recicla. Luego se entregará a las cadenas de reciclaje o a proyectos que trabajen con ellos, como de construcción o en el área industrial. Según Rivero, en algunos países se construyen rutas usando el plástico como materia prima junto con el asfalto.

En el mundo, a cada minuto se compra un millón de botellas plásticas, que demoran más de 400 años en degradarse. Se estima que hay un mínimo de 8.000 millones de sorbitos de plástico tirados a lo largo de las costas y que estos demoran unos 500 años en disolverse, mientras que solamente 9% de los desechos plásticos generados es reciclado.

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