Luis Fernando Camacho, uno de los candidatos presidenciales de la derecha boliviana y ex presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, está en la cuerda floja y podría declinar su postulación a los comicios del 3 de mayo.

La debacle de Camacho se debe en gran medida a sus pobres resultados en las encuestas, especialmente después de la publicada durante el fin de semana por la firma CiesMori que lo ubica en cuarto lugar con un magro 9,6 por ciento.

Pero no solo las encuestas hunden al autoproclamado “exorcista” de Evo Morales. La caída de Morales fue seguida de la proclamación de Jeanine Áñez como presidenta y el posterior cuoteo de espacios de poder, con un espacio correspondiente para Camacho y su gente.

Uno de ellos, Elio Montes, el ex gerente de la estatal Entel que huyó a Estados Unidos después de conocerse una serie de irregularidades en su breve gestión. Incluso, la prensa local informó que Camacho se habría beneficiado de algunos de estos malos manejos a la empresa, como la contratación de vuelos charter en los que habría viajado el candidato de la Biblia.

A esto se suman los problemas que tuvo Camacho para conformar su binomio, tras espiar y difundir una conversación con su socio Marco Pumari, a quien acusó de pedir dinero y el control de la aduana para aceptar ser su candidato a la vicepresidencia.

Este martes, Camacho dio señales de una posible bajada al publicar en su cuenta de Twitter que el Comité Pro Santa Cruz debería resolver medidas para evitar el regreso de Evo Morales.

Su mensaje fue interpretado como un adelanto a su decisión de no seguir en carrera y endosarle sus votos a la actual presidenta Jeanine Áñez.

Posteriormente se conoció que sus apoyos comenzaron a desaparecer, como en el caso de su candidata en Cochabamba Milena Soto, que tras conocer el descalabro en las encuestas quiso jugar al caballo ganador y prestó su apoyo a la candidatura de Áñez.

En horas de la tarde se conoció que Camacho envió una carta al Comité Pro Santa Cruz para que intente llegar a una candidatura de consenso. Aunque, asegura, aún no ha renunciado.