La policía boliviana siempre ha estado en el ojo del huracán. Su eterna corrupción, sus nexos con bandas delictivas y su subordinación al poder han hecho de su fama un lodazal. 

Tras la caída de Evo Morales, la mala fama sumó un nuevo adjetivo: motín. El amotinamiento de los uniformados -pagado por el padre de Luis Fernando Camacho, como él mismo reconoció– precipitó la salida del ex presidente y abrió el debate sobre la lealtad del cuerpo policial.

Ahora la policía quiere lavar su imagen, para lo cual participará del carnaval de Santa Cruz de la Sierra y acaba de presentar a su reina de belleza, Verónica Mansilla, la primera elegida por la Policía de Tránsito.

Según cuenta el periódico El Deber, la policía boliviana encargó a  Mansilla (26)  fomentar un Carnaval sano, limpio, seguro y sin excesos. Lo hará mediante spots de seguridad ciudadana y otras actividades. 

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