Todas las personas vamos coleccionando anécdotas que suceden en los grupos de WhatsApp familiares: las hay que son tensas, por ejemplo por discusiones relacionadas con política, las hay que generan incomodidad, como los memes inapropiados que alguien decide enviar sin tener en cuenta los códigos comunes, y por último las hay divertidas. Muy divertidas. Y encima dan qué pensar. Este es el caso de uno de los grupos de la familia García Tirado.

Nos ponemos en situación: mediados de Febrero, en un grupo de WhatsApp titulado “Garci@s 🌸 🌸” en el que hace poco ha entrado la abuela de quien sube el vídeo, comienzan a llegar muchos audios en un periodo de 2 minutos. Casi todos los audios tienen una duración de entre 5 y 10 segundos y en todos puede escucharse la voz de una mujer que tras esperar dos o tres segundos, pregunta ansiosa: “…¿Loyda?”. El tono es de requerimiento. Rápidamente, una persona guardada como “Mamá” le responde explicando el funcionamiento asincrónico de WhatsApp: “Ya te contestará cuando pueda”. Pero la mujer continúa insistiendo. Loyda aparece y le recuerda también la técnica: “Tienes que esperar a que te conteste. Acuérdate que le tienes que dar al play”. Pero la abuela contesta de nuevo: “¿…Loyda?”. Parece un sketch.

Quien sube el vídeo se llama Zoraida y su abuela es la mujer que pregunta insistentemente por su hija Loyda (tía de Zoraida): se llama Antonia Tirado y vive en Palma (Mallorca): “Soy de Cádiz pero me mudé a Mallorca muy jovencita porque a mi padre le dieron trabajo”. Antonia ha conseguido sacar adelante una familia muy extensa: tiene 8 hijos (6 mujeres y 2 hombres), 16 nietos y 7 bisnietos. Y muchas tardes la acompaña su hija Loyda, a la que llamaba insistentemente.

“Mi madre tiene tres teléfonos: un fijo que usa para llamarnos, un móvil antiguo que usa para las citas con médicos y cosas así y desde hace un año tenía un smartphone metido en un cajón que no usaba”, nos cuenta Loyda. Ese teléfono se lo había regalado otra de sus hijas que fue quien le consiguió un duplicado de tarjeta para empezar a usar WhatsApp.

“Yo trabajo en Vodafone, como mi tía Toñi, que es la que le regaló el móvil. Mi abuela me pidió hace meses ayuda con el WhatsApp para poder ver las fotos por el grupo, pero no pude porque el duplicado de tarjeta implicaba dejarla sin línea”, nos comenta Zoraida. La relación con su abuela es constante: “Mi abuela viene a casa porque mi madre es peluquera. Es muy presumida”.

El famoso incidente lo vivió en su trabajo: “Cuando escuché la conversación y los audios de mi abuela, mis compañeras de trabajo y yo estábamos en el suelo partiéndonos de risa. Y entonces lo subí al Facebook”. De ahí a la cuenta de Twitter de uno de sus primos (ahora suspendida) y el resto es historia: más de 40.000 me gustas y más de 15.000 RTs en pocos días. Zoraida publicó de hecho una segunda parte donde la historia mejora aún más: es digno de un guión de comedia.

 

En cualquier caso y a pesar de lo gracioso, detrás de esta anécdota hay un tema más profundo: hijas y nietas querían conseguir que Antonia pudiera ver las fotos de sus nietos y bisnietos. Así que Loyda fue una de las que se puso manos a la obra. “Yo soy una de las hijas más joven y la tecnología siempre se me ha dado bien, así que como paso muchas tardes con ella le expliqué cómo funcionaba el WhatsApp”, explica Loyda.

“Yo lo que quería era hablar con mi hija. Y estoy acostumbrada a hablar en el momento. Pero me puse nerviosa y vi que no me contestaba…¡Lo que quería era que me siguiera explicando cómo usar el WhatsApp!” exclama Antonia entre risas. “Yo no entiendo de redes pero por lo que me dicen se ha liado una buena”, concluye.


Vía El Diario

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