El economista estadounidense Narayana Kocherlakota, expresidente de la Reserva Federal de Minneapolis y considerado como uno de los 100 pensadores globales por la revista Foreign Policy, considera que hay cinco cosas que podrían pasar para que la reactivación económica arranque, sin embargo, sus proyecciones son un tanto catastróficas.

Muchos pronosticadores prevén que habrá una fuerte recuperación económica en el segundo semestre de este año después de que haya pasado lo peor del brote de coronavirus. Pero para tener un repunte económico en el tercer y cuarto trimestre, primero debe ocurrir uno de los cinco eventos. Los primeros cuatro son positivos, pero no parecen ser lo suficientemente propensos a servir como base de un pronóstico económico:

– Primero: los científicos descubren un tratamiento o vacuna eficaz. Esto sería genial, pero tampoco parece probable que ocurra en los próximos tres a seis meses.

 Segundo: el virus muta y se vuelve menos dañino. Esto podría suceder, pero esperar una mutación beneficiosa no parece ser una buena base para un pronóstico económico.

– Tercero: el clima más cálido del verano en el hemisferio norte podría disminuir la tasa de transmisión del virus. Este resultado puede suceder, pero no será útil en el cuarto trimestre.

Cuarto: el gobierno implementa el tipo de enfoque extenso de seguimiento y localización utilizado por Corea del Sur. Esto ayudaría a mantener bajo control al COVID-19 sin las restricciones draconianas de distanciamiento social que están aplastando la economía. Pero a la luz de lo visto hasta ahora, este resultado parece una posibilidad remota.

Hay una forma mucho más probable –pero profundamente indeseable– de lograr una recuperación económica sólida: que los gobiernos relajen los mandatos de distanciamiento social porque suficientes estadounidenses se han infectado para que la sociedad logre la inmunidad colectiva. Este resultado, desafortunadamente, está lejos de ser imposible. Oficialmente, tan solo en el estado de Nueva York hay 30.000 personas infectadas. Los epidemiólogos estiman que alcanzaríamos la inmunidad colectiva si aproximadamente el 60% de la población, o un poco más de 200 millones de personas, se infectan. Incluso si el número de casos aumenta solo un 10% por día, que es mucho más lento que lo que hemos visto hasta ahora en Europa y en Estados Unidos, los 15.000 casos crecerían a 200 millones antes de finales de junio.

En este escenario, no habría razón para mayores restricciones de distanciamiento social. Y es cierto que la economía comenzaría a crecer nuevamente en el segundo semestre del año, según lo previsto por muchos pronosticadores.

Pero los costos de ese escenario serían enormes. Cerca del 20% de esos 200 millones de casos requerirían cuidados intensivos. Literalmente, millones morirían, tanto por COVID-19 como por otras dolencias que un sistema de salud saturado no podría atender.

Soy optimista. Por eso creo que no veremos una recuperación económica rápida en el segundo semestre. En cambio, seguiremos experimentando cierto tipo de restricciones de distanciamiento social –tal vez relajadas de vez en cuando– durante muchos meses. Estas restricciones serán una carga enorme para la actividad económica, pero solo podemos esperar que mantengan con vida nuestro sistema de atención médica y a nuestros conciudadanos.

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