Como muchos líderes mundiales, Sebastián Piñera se dirigió a su país para comunicar el estado de las cosas respecto a la crisis del coronavirus. 

Fue un discurso cuestionado y sin mucho contenido, más allá de una serie de lugares comunes y el chismorreo por la foto de su mujer al estilo catálogo de tienda en su escritorio. 

El discurso habría pasado desapercibido de no ser porque muchos chilenos conideran que el empresario copió el mensaje de su homóloga alemana, Angela Merkel.

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