Brasil superó las 1000 víctimas fatales por coronavirus en este viernes santo, al registrar 115 nuevas muertes en las últimas 24 horas, mientras que la cantidad de contagios llegó a las 19.638. Los estados con más cantidad de casos positivos son San Pablo (8216 infectados) y Río de Janeiro (2464), precisamente donde se ubican las favelas más grandes del país y donde se teme que el virus puede ser devastador.

 Mientras los casos continúan en ascenso, y se espero el pico para fines de abril, el presidente Jair Bolsonaro se mostró visitando un hospital y una farmacia en Brasilia, quebrando todos los protocolos sanitarios: estrechando manos y tomándose fotos con ciudadanos. “Tengo el derecho constitucional de ir y venir”, justificó el mandatario, quien está en abierta confrontación con su ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, y sufre un vacío de poder por parte de la cúpula militar .  

Según el reporte del Ministerio de Salud, en la última jornada el gigante lationamericano registró 115 nuevas víctimas fatales, menos que las 141 del jueves, pero rompió la barrera del millar de muertes, al llegar a las 1056. La cifra, la peor de América Latina, no es comparable con lo que enfrentan países como Estados Unidos, España o Italia, donde ese número de víctimas se cuentan por día, pero Brasil aún espera que los casos sigan en aumento. 

La expansión del coronavirus preocupa especialmente por su posible impacto en las zonas más pobres del país como las favelas de Sao Paulo y de Río de Janeiro, que carecen de infraestructuras de salud y de saneamiento. En las favelas, ante la ausencia del Estado, el cumplimiento de la cuarentena se da por la autogestión de sus habitantes o, directamente, por el control estricto de las bandas narcos que controlan algunas zonas.  

“Tengo el derecho de ir y venir”

Mientras tanto, el presidente Bolsonaro volvió a desconocer los protocolos sanitarios y las medidas de aislamiento recomendadas a nivel global entre ayer y hoy, cuando primero se difundió un video de él visitando una panaderia en Brasilia y luego realizó una nueva recorrida para ir hasta el Hospital de las Fuerzas Armadas y a una farmacia de la capital del país. Bolsonaro se mostró en ambas recorridas estrechando manos, sacándose fotos con personas que lo arengaban y llevándose las manos a la cara. 

Las imágenes, difundidas por uno de sus hijos, lo muestran comiendo, bebiendo y siendo fotografiado con sus seguidores, que posan a su lado, sin respetar las distancias mínimas de seguridad para evitar el contagio con Covid-19. Las panaderías de Brasilia sólo pueden vender sus productos si son para llevar, pero no de forma presencial en el establecimiento. Algunos residentes de Brasilia se quejaron de la presencia del presidente en la calle desde las ventanas, algunos incluso con gritos de “miliciano asesino”.

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