El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió ayer durante una rueda de prensa en la Casa Blanca que el coronavirus podría tratarse con inyecciones de desinfectante en el cuerpo. También propuso que se irradiara a los pacientes con luz ultravioleta, ante la mirada atónita de una médica que le acompañaba en la comparecencia.

Tras estos sorprendentes comentarios, varios medios recogen hoy la reacción de alarma de la comunidad médica, que ha tenido que salir a recordar que los desinfectantes son sustancias muy peligrosas y que la exposición a a altas radiaciones puede causar daños irreversibles en la piel, los ojos o el sistema respiratorio. Pero, ¿qué es lo que exactamente dijo el mandatario de EEUU?

Trump intervino ayer en la rueda de prensa diaria del grupo de trabajo del coronavirus en la Casa Blanca, a la que el principal responsable científico para la lucha contra la enfermedad en EEUU, Anthony Fauci, no asistió. Trump se mostró en desacuerdo con Fauci respecto a los tests de Covid -19, después de que éste señalara en una entrevista que el país necesitaba “incrementar significativamente” el número de pruebas diagnósticas del coronavirus. Trump contradijo a Fauci y aseguró que EEUU “está haciendo un gran trabajo”.

Poco después, un funcionario de la Casa Blanca, William Bryan, jefe de la Dirección científica y tecnológica del Departamento de Seguridad Nacional, presentó ante la prensa los resultados de una investigación del gobierno según la cual el coronavirus podría debilitarse más rápidamente al estar expuesto a la luz solar y al calor. Un estudio que también afirma que el alcohol isopropílico puede matar al virus.

La respuesta de Donald Trump fue la siguiente: “Suponiendo que golpeemos el cuerpo con una luz tremenda, ya sea ultravioleta o simplemente muy poderosa”, dijo el presidente, dirigiéndose a la doctora Deborah Birx, coordinadora de la estrategia sobre el coronavirus de la Casa Blanca, “creo que usted dijo que eso no ha sido probado pero iba a ser probado”. A lo que añadió: “Supongamos que introdujéramos la luz dentro del cuerpo, a través de la piel o de alguna otra manera. Creo que dijo que eso iba a probarse también. Suena interesante”, dijo, mirando en dirección a la doctora Birx. “Y en cuanto al desinfectante, acaba [con el virus] en un minuto. Un minuto. No sé si hay alguna manera de que utilice en una inyección, casi como una limpieza. Podría ser interesante mirarlo”. Para acabar añadió: “No soy un médico pero, bueno, soy una persona que tiene un buen, ‘ya sabes qué’ “.

Tras estas afirmaciones, Trump volvió a dirigirse a Deborah Birx para preguntarle si sabía si se podía utilizar “el calor y la luz” para tratar el coronavirus. “No es un tratamiento”, respondió la médica. “Ciertamente la fiebre es algo positivo, cuando tienes fiebre, es una ayuda para que tu cuerpo responda. Pero ni el calor ni la luz son un tratamiento”. El presidente, aun así, insistió: “Es algo que habría que mirar”.

La reacción de la comunidad médica no ha tardado en llegar, rechazando de forma contundente las peligrosas aseveraiones de Trump. Entre otros, el neumólogo Vin Gupta dijo en declaraciones a la NBC News: “La noción de inyectar o ingerir cualquier tipo de producto de limpieza en el cuerpo es irresponsable y es peligroso. Es un método común que las personas utilizan cuando quieren suicidarse”.

Robert Reich, economista, profesor de política en la Universidad de California en Berkeley y ex secretario de trabajo durante el gobierno de Bill Clinton, dijo en The Guardian que “las ruedas de prensa de Trump ponen en peligro la salud del público” y animó a “boicotear la propaganda y escuchar a los expertos. Y por favor no beba desinfectante”, dijo.

Estados Unidos es el país más afectado del mundo por la pandemia del coronavirus, con más de 873.000 casos positivos y casi 48.000 muertos.