El exfutbolista y comentarista Michael Robinson murió a los 61 años a causa del cáncer con metástasis que le fue detectado en diciembre de 2018. Su acento gringo y su forma de entender la vida a través del deporte le han consagrado como uno de los comentaristas más incónicos de la historia reciente de la televisión española. Acá una de sus columnas.


Me parece diabólico que hasta hace nada la OMS considerara enfermos a los homosexuales, y peor aún, que personas religiosas piensen que son pecadores. Diabólico. Cuando es evidente que el demonio está en otra parte. En Sudáfrica, quizá una de las futbolistas más representativas, Eudy Simelane, fue violada y asesinada, le asestaron veinticinco puñaladas por ser lesbiana. Su muerte colocó en el punto de mira internacional ese fenómeno grotesco de las llamadas «violaciones correctivas», de las que son víctimas las mujeres lesbianas de ese país. John Carlin conoce muy bien la situación: «Sudáfrica es un país con cosas admirables y ejemplares, pero el trato a la mujer no es una de ellas. Es una sociedad machista y violenta, las cifras de violaciones son atroces». Tiene datos que dicen que, aparte de los estados en guerra, Sudáfrica es el país más peligroso del mundo para una mujer y que el de Eudy Simelane no es un caso aislado. «En Sudáfrica se da una contradicción que es común al mundo desarrollado, porque su legislación es progresista y protege explícitamente los derechos de los homosexuales; Mandela mismo habló de la necesidad de que esto fuera así. Pero luego existe un abismo entre el texto constitucional y la actitud cultural. Hay que ser muy francos y reconocer que estamos hablando básicamente de la sociedad sudafricana negra; la homofobia es un fenómeno de la mayoría negra, lo de las violaciones correctivas se da ahí, son actitudes muy arraigadas que se manifiestan en este fenómeno espantoso».

Y es que antes del fin de la segregación entre negros y blancos solo un pequeño porcentaje de población negra tenía acceso a la educación. «Fue el caso de Mandela, que asistió a colegios de misioneros británicos, pero, en general, uno de los pilares del apartheid fue el concepto, claramente expresado por el gobierno blanco, de que había que dar una educación inferior a los negros para que no tuvieran expectativas y siguieran siendo trabajadores manuales. Fue, por tanto, una política fría y deliberada».

No obstante, por testimonios de las mujeres violadas (lesbianas en su mayoría) parece que la homofobia forma parte de la idiosincrasia de Sudáfrica. ¿Cómo podría combatirse? Es algo muy difícil en cualquier caso, porque sabemos que en el continente africano en general hay homofobia. En algunos países la homosexualidad es directamente ilegal. Y aunque en Sudáfrica existe la discrepancia entre la ley y la sociedad, el desprecio y el odio a los homosexuales están muy arraigados. Solo queda esperar, con Carlin, que los valores de Mandela acaben imponiéndose y que poco a poco determinadas actitudes terminen por desaparecer.


Publicada en su libro Acento Robinson