Ante la pandemia de coronavirus, en casi todo el mundo se adoptó -con mayor o menor anticipación según cada país- el asilamiento social como la medida más efectiva para evitar contagios, hasta que se descubra una vacuna contra el Covid-19.

No obstante, esta medida aconsejada por los infectólogos más reconocidos a nivel mundial, tiene sus “efectos adversos”. 

Es que tras un prolongado período de tiempo confinado a mantenerse en el reducido espacio de la casa, con la limitación en salidas y paseos y realizando poco esfuerzo, es posible acostumbrarse a esta nueva situación.

Así, en algunas personas, cuando llegue la hora de poder salir sin restricciones a la calle, se puede generar una sensación de miedo y temor. Este trastorno emocional es conocido como el síndrome de la cabaña, y quienes pasan la cuarentena solos, tienen más posibilidades de desarrollarlo.

“Hablamos del síndrome de la cabaña cuando experimentamos miedo por salir a la calle. Miedo a contactar con otras personas fuera de las paredes de nuestra casa, temor a realizar actividades que antes eran cotidianas, como trabajar fuera de casa, tomar medios de transporte público o relacionarnos con otras personas conocidas. No se trata de un trastorno psicológico, más bien hablamos de una consecuencia conocida, o incluso podría verse como “natural”, al hecho de pasar tanto tiempo confinados”, se explica en el portal especializado en psicología ITAE PSICOLOGÍA.

Agregan: “Quien experimenta el síndrome de la cabaña puede experimentar ahora, por un lado, confort, seguridad y tranquilidad en las actividades en casa, pero a la vez puede sentir ansiedad, evitación e irritabilidad por el mero hecho de pensar en salir a la calle o retomar la vida que tenía antes del confinamiento”.

El concepto de síndrome de la cabaña se empezó a usar a principios del siglo XX, en Estados Unidos, en aquellas zonas donde, debido a los intensos y largos inviernos, sus habitantes se veían obligados a pasar un extenso período sin salir de su casa.

Para solucionar este conflicto, los especialistas aconsejan empezar a salir de manera gradual, respetar los protocolos (como el lavado de manos y el uso de tapabocas) para sentir mayor seguridad y practicar técnicas de relajación y respiración.

En tanto, durante la cuarentena, es importante para llegar en mejores condiciones al momento de su levantamiento, mantener el contacto con los seres queridos, buenos hábitos alimentarios, higiene y la práctica de ejercicios físicos, según las posibilidades de cada persona.

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