Un día sí y el otro no hasta que explotó: Sebastián Piñera decretó cuarentena total después de dos meses de esperar que el “virus mute hacia una buena persona” como dijo su ministro de Salud, Jaime Mañalich. En ese ir y venir, el cierre ha sido por barrios y nada parece funcionar después de reportarse 2.660 nuevos casos en un solo día.

Sin embargo, la pregunta que muchos se hacen en Chile es si esta estrategia no obedece a una agenda política en la que la urgencia por contolar el bicho prime por sobre las demandas sociales que tenían al empresario con el agua al cuello hasta la llegada “salvadora” del virus. 

La capital chilena y sus alrededores, lo que se conoce como el Gran Santiago y alberga aproximadamente a 6,5 millones de habitantes, entrará en cuarentena estricta el próximo viernes a las 22 por siete días luego de que se detectaran 2.660 nuevos casos de coronavirus en un día, lo que despertó en el intendente de La Florida, Rodolfo Carter, la sombría presunción de que los chilenos “nos tenemos que preparar para lo peor”.

Ni bien el ministro Mañalich dio a conocer la medida, el presidente Sebastián Piñera salió públicamente a confirmar este giro abrupto en su política frente a la pandemia afirmando que se intentará “proteger la salud y vida de nuestros compatriotas” ante el incremento de casos de Covid-19, la enfermedad que provoca el nuevo coronavirus.

“Trabajamos para proteger la salud y vida de nuestros compatriotas. Por eso, desde este viernes 15 de mayo a las 22 y por siete días, entrará en vigencia la cuarentena en la Región Metropolitana urbana y otras medidas necesarias para controlar la propagación de la Pandemia. Necesitamos su colaboración”, escribió el mandatario en Twitter, frente a una catarata de comentarios negativos de legisladores y gobernadores por lo tardío de la decisión.

El alcalde de la comuna capitalina de La Florida, Rodolfo Carter, fue mucho más pesimista que el Presidente, al admitir en declaraciones a ADN Radio que “nos encaminamos a muertes masivas”, y lamentó lo “tardío” de la medida.

“Lo noté (a Piñera) muy, muy preocupado, me señaló que se declaraba la cuarentena en todo Santiago urbano y que la idea es hacerlo lo más rápido posible para recuperarnos pronto”, explicó.

Carter también señaló: “Creo que estamos entrando en una fase crítica. Nos tenemos que preparar para lo peor. Muy probablemente vamos a tener fallecimientos y vamos a ver cosas que los chilenos no estamos acostumbrados a ver”.

Por su parte, el gobernador de la Región Metropolitana, Felipe Guevara, manifestó que la medida constituye “el desafío más grande en la historia de la ciudad”, debido a que al menos el 90% de la población de la región entrará en cuarentena. “Queremos pedir ayuda, apoyo. Es una medida muy dura” aseguró.

El opositor alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, ya planteó la posibilidad del factor político hace unos días. 

Según él, en Chile hay  “un gobierno que no quiere parar la pandemia, sino que la quiere administrar”, extendiéndola más de lo necesario.

“Se sienten muy cómodos con la pandemia, están esperando que esto los acompañe hasta marzo de 2022” para que el presidente Sebastián Piñera no tenga que enfrentar una reactivación del estallido social, aseveró.

Añadió que los números en cuanto a contagios y recuperados que está publicando el gobierno “creo que no son correctos. No les creo”.

¿Pero no son cifras relativamente positivas, considerando cómo ha golpeado el covid-19 a otros países? “No le demos el mérito” de esto “al ministro de salud (Jaime Mañalich), que nos miente todos los días”, respondió Jadue, ejemplificando con que “si (alcaldes) no hubiéramos suspendido las clases, la curva de contagios no sería la que le están aplaudiendo a Mañalich”.

Y no es el único que lo piensa. Una encuesta dada a conocer a fines de abril señaló que un 71% de los encuestados dice tener desconfianza en las cifras entregadas por el gobierno, con 40% diciendo tener poca confianza, y 31% asegurando no tener ninguna confianza en las cifras.

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