El gobierno de Brasil volvió a contratar a 157 médicos cubanos para ampliar la capacidad de su servicio de salud. Hace un año y medio el presidente Jair Bolsonaro había desacreditado el programa que empleaba a estos profesionales alegando que estaba formado por agentes y militares. Ante estas críticas Cuba había decidió retirarse del programa. Muchos de los médicos decidieron quedarse en territorio brasileño. Ahora, ante la saturación del sistema de salud volvieron a ser convocados por el gobierno. En el estado de San Pablo el avance del coronavirus dejo a los hospitales a un paso del colapso. Brasil ya es el tercer país con más contagiados del mundo.

 El martes se registraron  1.179 nuevas muertes por coronavirus, un nuevo récord diario para el país, que se convirtió en un epicentro de la enfermedad a nivel global. Es la primera vez que se registran más de 1.000 muertes en 24 horas en el país sudamericano, y el total de decesos asciende a 17.971. La cantidad de casos positivos también se incrementó de manera significativa: se reportaron 17.408 nuevos contagios , lo que llevó la cifra total a 271.628.

Vuelve, vuelve mi amor

El gobierno brasileño detalló en una resolución publicada el lunes el nombre de los médicos autorizados para volver a trabajar en el Estado. El gobierno de Dilma Rousseff había creado el programa “Más médicos” en 2013. Tenía por finalidad asistir a la población de bajos recursos tanto en ámbitos rurales como en las ciudades. En total llegaron a ser 18.240 profesionales entre brasileños y extranjeros. Cuba había enviado a cerca de 8 mil doctores que eran contratados por Brasil vía la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Sin embargo, antes de su llegada al gobierno, Bolsonaro empezó a poner trabas a la participación de los médicos cubanos. Dijo que deberían realizar una prueba de capacidad y dejar de enviar parte de su salario a la isla. Cuba no aceptó las nuevas reglas y retiró a sus profesionales. Meses después, ya en el gobierno, el mandatario fue aún más lejos con sus críticas y dijo que el programa tenía fines ideológicos. “La idea era formar núcleos guerrilleros en Brasil. La documentación está en el horno lista para ser mostrada”, dijo el presidente en agosto del año pasado. Sin embargo aún no se conocen las pruebas. “Si los cubanos fueran así tan buenos, habrían salvado la vida de Hugo Chávez. Pero no fue así”, sostuvo en ese momento Bolsonaro.

Cuando el plan se dio de baja, a fines de 2018, la mayoría de los médicos regresó a Cuba. Sin embargo, cientos de ellos decidieron quedarse en Brasil, en algunos casos porque se habían casado o comenzado una familia. Pero perdieron su licencia para ejercer. Esto los obligó a buscar trabajo en otros rubros. Ahora el ministerio de Salud decidió otorgarles nuevamente sus credenciales. De esta manera podrán ejercer su profesión y reforzar la atención en un momento en que el sistema de salud está al límite.

Brasil es el tercer país del mundo con más contagios después de Estados Unidos y Rusia. Las autoridades brasileñas esperaban inicialmente el pico de la curva en mayo. Eso llevó a que algunos gobiernos regionales llegaran a pensar en levantar las restricciones este mes. Sin embargo las cifras indican que aún faltan algunas semanas para ese punto máximo. El encargado de dar esta nueva alerta fue el exministro de salud Henrique Mandetta, destituido en abril por sus divergencias con el presidente. “Nada de lo que está ocurriendo hoy es sorpresa para el Gobierno”, afirmó el exmininistro en diálogo con el diario Folha de Sao Paulo.

Ante esta situación las medidas de distanciamiento social fueron prorrogadas, lo que dejó a la vista el enfrentamiento entre Bolsonaro y los gobierno locales. El mandatario había decretado la apertura de gimnasios, peluquerías y salones de belleza. Gobernadores y alcaldes rechazaron la medida. La gobernación de San Pablo, el estado más poblado y afectado por la enfermedad, admitió que estudia imponer una cuarentena total. Las restricciones en algunas de sus regiones no están surtiendo efecto y se espera un colapso del sistema de salud. En la ciudad de San Pablo, capital regional y mayor ciudad brasileña y sudamericana, las camas de terapia intensiva del sistema púbico están ocupadas en un 90 por ciento, según manifestó el alcalde Bruno Covas. El espacio en enfermerías está en un 76 por ciento de su capacidad. El exministro de Salud recalcó que avisó al presidente sobre este colapso. Pero Bolsonaro estaba más preocupado por la paralización económica, sostuvo Mandetta.
 

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