La estructura debería ser al revés: las serias denuncias de corrupción de un periodista deberían haber tumbado al denunciado, en este caso el empresario y ministro de Gobierno Arturo Murillo, quien ha sido el protagonista de una larga lista de denuncias de abuso de poder y malos manejos de su cartera.

Sin embargo, en Bolivia las cosas pasan al revés y las denuncias no tumbaron al ministro si no al denunciante, el periodista Junior Arias, que ha presentado una serie de investigaciones sobre la presunta corrupción al interior del gobierno que nadie eligió.

Tras denunciar el uso del avión presidencial como carruaje nupcial por parte de la hija de la presidenta Jeanine Áñez y uno de sus amigos, el periodista presentó un reportaje en el que daba a conocer la compra de gases lacrimógenos de parte del ministerio encabezado por Murillo.

La nota no fue para nada bien recibida en la oficina del ministro que lanzó un comunicado identificando personalmente al periodista, a quien acusó de faltar a la verdad pese a tener pruebas de que el “intermediario” en la millonaria operación era un íntimo amigo del ministro empresario. 

Tras el comunicado, Arias denunció haber recibido amenazas de muerte y el canal Gigavisión denunció  instrucciones a la Policía para realizar seguimiento, “maquinación” y un “trabajo sucio” en contra suya, por lo que el periodista tomará una licencia temporal.

Según la información revelada por Jorge Arias, director del canal, se habría instruido a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Santa Cruz realizar un seguimiento, persecución a la gente de Gigavisión, incluso para que se “componga algo” en el afán de incriminarlos, cuenta la red Erbol.

Señaló que, según sus datos, el coronel Velasco, director de la FELCC, se había negado a cumplir esa instrucción, pero había “otra persona” que se ofreció a llevarla a cabo.

Jorge Arias afirmó que la versión fue tomada más en serio cuando el coronel Velasco fue destituido del cargo de jefe de la FELCC y fue reemplazado por la “otra persona”.

Arias aseguró que también hubo instrucciones para que órganos de inteligencia hagan ese “trabajo sucio” y que uno de ellos se negó.

Consideró que esta situación pone en peligro a su familia, siendo además Gigavisión una empresa familiar, por lo cual determinó pedirle a Junior Arias que se acoja a una licencia temporal de unos días.

“El objetivo (con la licencia de Junior) no es que estemos retrocediendo, no es que nos hemos muerto de miedo, somos además gente de trinchera así hemos sobrevivido, no es la primera vez que tenemos este tipo de dificultades. La razón es que queremos verificar si existen o no las condiciones en este país para realizar nuestro trabajo periodístico, queremos saber si el estado no se puede o no brindar las garantías que se necesitan para el ejercicio libre independiente y soberano de la libertad de expresión”, dijo Jorge Arias.

Junior Arias confirmó que dejará la pantalla temporalmente. “Me voy, asumo esta determinación tranquilo, satisfecho, con la frente en alto porque creo haber hecho un trabajo que lo único que ha tratado de dar a conocer a los ciudadanos y a los espectadores es una serie de hechos que han marcado presuntas irregularidades en el gobierno actual”, manifestó.

El periodista señaló que le preocupa la seguridad de su familia ante “amenazas veladas” de que se estaría tratando de “fabricar, sembrar pruebas”.

“Lamento la cobardía y el abuso de poder de este gobierno que no tiene límites, pero sí tiene fecha de expiración. Asumo la determinación feliz, tranquilo y satisfecho creyendo que he cumplido con mi rol”, agregó Junior.

Anteriormente, el Ministerio de Gobierno acusó a Junior Arias de actuar con malicia y advirtió que no descansará hasta que se rectifique en el tema de los gases lacrimógenos. El caso ya generó reacciones del relatar de CIDH para la Libertad de Expresión y la Oficina de la Alta Comisionada de ONU que se pronunciaron en favor de proteger a la prensa.


Con información de Erbol, La Razón