Repitiendo las palabras de Donald Trump , el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, calificó de “terroristas” a los manifestantes que salieron a protestar contra su gobierno. Trump había usado ese término para referirse a los cientos de miles de estadounidenses que se movilizan en las calles de todo el país por la muerte del joven afroamericano George Floyd a manos del policía Derek Chauvin. 

Frente al Palacio de Alvorada, Bolsonaro le aconsejó a sus partidarios que no salgan a la calle el próximo domingo, fecha en la que se esperan masivas movilizaciones “pro-democracia” en las principales ciudades del país. El mandatario de ultraderecha también respaldó la represión policial en las manifestaciones y sugirió que quien fuera antes uno de sus mayores aliados, el gobernador de Río de Janeiro Wilson Witzel, podría ser detenido.

En tiempos en los que Brasil supera los 550 mil contagios y las 31 mil muertes por coronavirus, fue nombrado oficialmente el nuevo ministro de Salud, un general sin experiencia en temas sanitarios que viene a engrosar la ya abundante lista de militares en el gabinete de Bolsonaro.

“Esto ya ha empezado aquí, con los antifas en la calle”, dijo Bolsonaro desde el Palacio de Alvorada, en relación a las movilizaciones contra su gobierno. “El motivo político, en mi opinión, es diferente al de las protestas en los Estados Unidos. Son marginales, son terroristas”, agregó el presidente de ultraderecha en su habitual encuentro con los medios. Al respecto, Bolsonaro aseguró que no puede permitir que “Brasil se convierta en lo que hace poco tiempo era Chile”, en referencia a la ola de protestas iniciadas el pasado mes de octubre contra el gobierno de Sebastián Piñera y las desigualdades estructurales del modelo. “Eso no es democracia ni libertad de expresión. Eso, en mi opinión, es terrorismo”, insistió.

Bolsonaro le pidió además a sus seguidores que no se manifiesten en las calles el próximo domingo, al contrario de lo que sus partidarios e incluso el propio presidente vienen haciendo durante toda la pandemia de coronavirus, sin respetar las medidas de distanciamiento social. Para este 7 de junio hay convocadas concentraciones antifascistas contra su gobierno en todo Brasil. “Ya les he dicho que este domingo no salgan, aunque no tengo influencia porque no tengo manejo sobre ningún grupo. Nunca convoqué a nadie para salir a las calles”, declaró, indicando que se trata de un resguardo para que “la policía pueda trabajar bien como lo viene haciendo” en caso de que haya disturbios. 

En los últimos días se produjeron masivas protestas contra su gestión y a través de redes sociales se programan nuevas en varias ciudades del país. Las marchas están inspiradas en el acto “pro-democracia” que tuvo lugar el domingo pasado en la Avenida Paulista. Allí la movilización no termino de la mejor manera, ya que los manifestantes convocados por varios clubes paulistas chocaron con partidarios del mandatario brasileño que protestaban contra el confinamiento. En ese momento, la policía reprimió disparando gases lacrimógenos. Una nueva protesta en Curitiba también terminó el lunes con una agresiva intervención policial.

Las marchas que se preparan para el próximo domingo en ciudades como Río de Janeiro, Brasilia, Salvador y Goiania incorporarán la lucha contra el racismo, haciéndose eco de las manifestaciones que estallaron en los Estados Unidos y se extendieron a otros países después del crimen racial de George Floyd. “No es posible luchar por la democracia sin luchar contra el fascismo, el racismo y la opresión”, es el lema con el que se publicitan las nuevas manifestaciones en redes sociales.

Amenazas al gobernador de Río

En su breve encuentro con los medios y sus seguidores, Bolsonaro se refirió además a la reciente operación de la Policía Federal por el supuesto desvío de recursos destinados a la lucha contra el coronavirus por parte del gobierno de Río de Janeiro. Un policía militar de Río que estaba presente en las inmediaciones del Palacio de Alvorada, se quejó ante el mandatario por una serie de medidas estatales que juzgó negativas. “No voy a hablar con Wilson Witzel”, dijo Bolsonaro sobre el gobernador carioca. “Usted sabe dónde debe estar, ¿no?”, agregó desafiante.

Las palabras de Bolsonaro fueron interpretadas como una amenaza de detención contra Witzel, cuya residencia oficial, el Palacio de Laranjeiras, fue allanada la semana pasada en el marco de la llamada “Operación Placebo”. Witzel es uno de los gobernadores con los que Bolsonaro mantiene un conflicto permanente por la gestión de la crisis sanitaria. El presidente siempre se negó a adoptar medidas drásticas como el confinamiento, decisiones que sí fueron tomadas por los gobiernos de estados populosos como los de Río de Janeiro o San Pablo.

Un general al frente de Salud

Mientras Brasil continúa siendo el segundo país del mundo y el primero de Lationamérica más afectado por el coronavirus, con 555.383 casos confirmados y 31.199 muertes, Bolsonaro formalizó el nombramiento del general Eduardo Pazuello como nuevo ministro de Salud, tras la renuncia de los dos últimos en plena pandemia. Pazuello asumió el cargo de forma interina el 15 de mayo, si bien el presidente había anticipado que el general se quedaría en el cargo “por mucho tiempo”.

La designación de Pazuello como ministro de Salud fue publicada este miércoles en el Diario Oficial de la Unión y, según el portal de noticias UOL, ampliará aún más su gabinete de militares, que en este momento ya ocupan 40 cargos. El general tomará el lugar de Nelson Teich, quien renunció el 15 de mayo por “discordancias” con Bolsonaro acerca del uso de la cloroquina como tratamiento contra el coronavirus. Teich a su vez asumió el cargo tras la dimisión de Luiz Henrique Mandetta justo un mes antes, también por discrepancias con el presidente sobre la gestión de la pandemia.