Bailar hasta la muerte hace parte del ritual andino del Jacha Tata Danzanti que Jorge Sanjinés abordó en su magistral obra La Nación Clandestina -sin duda, la mejor película boliviana-. Y esto mismo fue lo que sucedió a un grupo de personas en Estrasburgo, en la frontera entre Francia y Alemania, a comienzos del siglo XVI: una misteriosa epidemia los puso a bailar hasta desfallecer. 
El episodio es recordado como la epidemia de baile (o la plaga de baile) y se trató de un caso de coreomanía cuando la ciudad era parte de Sacro Imperio Romano Germánico.
La historia cuenta que una mujer llamada Frau Troffea comenzó a bailar descontroladamente sin poder parar. Diversas personas se unieron a bailar sin descanso durante días y, al cabo de aproximadamente un mes comenzaron a sufrir invalidez en las piernas, ataques epilépticos.
La mayoría murió como consecuencia de infartos, derrames y agotamiento.

Actualmente hay dos explicaciones para el caso: un hongo o un episodio de histeria colectiva. 

 

Los hechos se iniciaron a mediados de julio de 1518 cuando esta mujer comenzó a menearse con entusiasmo en una calle de Estrasburgo.​ Este hecho se mantuvo por cuatro a seis días. En una semana se habían unido 34 personas más y en un mes cerca de 400 bailarines. Algunas de estas personas finalmente murieron de ataques al corazón, derrames cerebrales o agotamiento.

Documentos históricos, incluyendo «apuntes de doctores, sermones, crónicas locales y regionales e incluso notas publicadas por el municipio de Estrasburgo» son enfáticas en que las víctimas bailaban.

A medida que la «epidemia» de baile empeoraba, nobles preocupados con lo acontecido buscaron el consejo de médicos locales, quienes descartaron causas astrológicas y sobrenaturales, y en su lugar anunciaron que la epidemia se debía a una enfermedad causada por un aumento en la temperatura de la sangre, según cuenta Wikipedia.

Sin embargo, en vez de prescribir sangrías, las autoridades persuadieron a que la gente continuara bailando, en parte abriendo dos mercados e incluso construyendo un escenario. Lo anterior debido a que creían que si las personas bailaban día y noche, se mejorarían. Para incrementar la efectividad de la cura, incluso contrataron músicos para mantener a los enfermos bailando. Algunos de los bailarines fueron llevados a capillas, donde buscaron la cura de su enfermedad.

Las teorías modernas incluyen la intoxicación alimentaria por los productos tóxicos y psicoactivos de los hongos del cornezuelo, que crecen comúnmente en los granos de la familia del trigo (como el centeno o la cebada). La ergotamina es el principal producto psicoactivo de los hongos del cornezuelo, está estructuralmente relacionada con el fármaco recreativo dietilamida del ácido lisérgico (LSD-25) y es la sustancia a partir de la cual se sintetizó originalmente el LSD-25. El mismo hongo también ha sido implicado en otras grandes anomalías históricas, incluyendo los juicios de Salem.

El historiador británico John C. Waller propuso en su libro A time to dance, a time to die: the extraordinary story of the dancing plague of 1518 (2008), que una posible época de extrema hambruna pudo provocar fiebres altas que impulsaron momentos de desenfreno sin control.


Con información de Wikipedia, Muy Interesante