Es una tradición macabra que tuvo su auge en los años ochentas y que tristemente no ha desaparecido. Las amenazas de muerte creativas, invitando a una persona a su propio entierro o mediante el envío de coronas fúnebres a su casa. 

El médico internista José Julián Buelvas denunció a través de un video el tenebroso mensaje que le dejaron en la puerta de su casa y en su trabajo, junto con dos coronas fúnebres. 

Buelvas recibió una hoja que contiene una cruz, una cinta negra y las palabras “descansa en paz”. Además, lo acusan de dejar morir supuestamente a pacientes en una clínica por “negligencia abrumadora que trae sus raíces en otras clínicas”.

Posteriormente lanzan una aterradora amenaza indicando que por “esa negligencia” el delincuente está “dispuesto a curarla de una sola manera (quiero, deseo y estoy encantado de meterle una baIa en esa cabeza esquizofrénica y altiva)”, según aseguran.

A raíz de esta intimidación, el médico le dijo a los periodistas que duda que vuelva a su trabajo en el pueblo de Soledad, ya que el criminal le dio 24 horas para que renunciara o procedería a lastimarlo a él y a su familia. 

La carta también dice que el responsable de estos hechos es un amigo de un hombre que perdió a su mamá, a quien el doctor supuestamente se negó a atender por “estar ganando más plata en otra clínica”.