A Jeanine Áñez no la eligió nadie y parece que tampoco manda aunque sea la presidenta de Bolivia. Un video de un punto de prensa en el centro de La Paz mostraría el verdadero poder en la sombra. Aunque, ciertamente, tan en la sombra no ha estado.

Se trata del ministro de Gobierno, Arturo Murillo, el hombre fuerte del gobierno que ha estado detrás de cada escándalo de este gobierno y cuyas amenazas han sido largamente difundidas. 

El empresario, juguete útil a la ultraderecha española que rechaza a los bolivianos, fue captado diciendo a la presidenta lo que podía y no podía decir. 

 “No, no hables de eso”, “no comentes de eso”, fueron sus frases para mandar a la mandataria.

Una conferencia de prensa improvisada por Áñez, que casi no habla sino que envía mensajes grabados para que no le pregunten cosas, fue el escenario en que la cara del poder quedó al descubierto. 

Luego de los actos de Corpus Christi en la Plaza Murillo, fue abordada por los medios de información para hablar de la emergencia sanitaria y las elecciones. Se la percibía nerviosa, hasta soltó un leve estornudo detrás del barbijo cuando un periodista comenzó a preguntar sobre la sanción de la ley de las elecciones en la Cámara de Senadores.

Nada más al escuchar la primera parte de la pregunta, Murillo —de espaldas ante las cámaras, cerca del oído de Áñez y disimulando su intempestiva intervención— intentó dos veces sin éxito evitar que la mandataria zafe el asunto, según cuenta La Razon

Al final, la Presidenta respondió sobre la modificación de la Ley 1297, de Postergación de las Elecciones Generales 2020: “No, mire; nosotros somos de la… Somos muy respetuosos de los, de los diferentes poderes (sic). Nosotros estamos dispuestos a acatar lo que dice el Tribunal Electoral”, dijo Áñez”.

“Y en este momento donde uno es el blanco de las críticas en ese sentido, porque si yo le digo ‘no voy a promulgar’, me van a decir prorroguista, y si digo ‘sí la voy a promulgar’, estoy atentando contra la salud”, complementó.

Como lo había anunciado el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, el martes, Áñez confirmó este jueves que promulgará la modificación de la Ley 1297, que fija un tope para la convocatoria a elecciones hasta el 6 de septiembre, a iniciativa del Tribunal Supremo Electoral (TSE), que concertó previamente la medida con buena parte de las fuerzas políticas.

“Sin embargo, nosotros estamos pendientes de la salud, nosotros estamos a favor de la salud, y todos nuestros esfuerzos están centrados a la salud de todos los bolivianos”, justificó la mandataria, cuyo alianza, Unidad Demócrata (UD), se resiste a asistir a los comicios en plena emergencia sanitaria.

Finalmente, las elecciones se desarrollarán hasta el 6 de septiembre, fecha que debe ser definida por el TSE. Inicialmente, la votación debía realizarse el 3 de mayo, pero fue suspendida debido a la emergencia sanitaria que sufre el país.