En plena pandemia, el gobierno de Chile cambió de ministro de Salud tras los cuestionamientos por la manipulación de las cifras de parte de Jaime Mañalich, a estas alturas ex ministro y socio del presidente Sebastián Piñera en la Clínica Las Condes. Su reemplazante, Enrique Paris, se estreno con una denuncia que hasta ahora solo ha circulado por las redes sociales.

Horas después de su nominación como ministro de Salud Paris fue acusado de haber mantenido una relación sentimental con un menor de edad hace diez años.

La denuncia la hizo Josecarlo Henriquez, autodenominado “el Puto Chileno”, quien contó en su cuenta de Instagram que para el año 2010 y cuando era menor de edad mantuvo una relación con el hoy ministro.

A través de un Instagram Live, el trabajador sexual detalló que conoció al actual titular de la cartera de salud en un chat para tener relaciones sexuales.

“Yo estaba en ese chat buscando un poco de posibilidades para poder subsistir, pero en términos placenteros. Nunca pensé que me iba a reunir con un caballero como Enrique Paris”, explicó.

Josecarlo agregó que el ministro “nunca le generó desconfianza. Siempre me pareció bastante confiable que un caballero no me tocará y me diera plata y que me fuera a dejar a mi casa en La Pintana en su lujoso auto. Todavía en esa época me parecía que podía ser normal que el no me tocará teniendo el perfil que tenía, porque una de las cosas que más le gustaba decirme era que él me pasaba plata para que yo no terminará nunca siendo prostituto”.

Además de explicar la acusación, el denunciante resaltó sobre la importancia de visibilizar este tipo de situaciones, ya que personas como Paris “no solo nos están asesinando. También están abusando de la gente pobre en todos los sentidos: sexuales, económicos y políticos”.

Finalmente, Henríquez detalló que su relación duró un año y medio y mantuvo relaciones sexuales con él.

Incluso señaló que Paris habría sido uno de sus incitadores a la prostitución, ya que en algún momento le habría ofrecido dinero a cambio de sexo.

Todo esto, en palabras de Hernández y sin una acusación formal en la justicia chilena ni una prueba que demuestre la denuncia.