A través del testimonio de las víctimas de la dictadura brasileña, y de la recreación de las prácticas a las que se vieron sometidos, se denuncian las torturas que sufrieron los detenidos políticos brasileños en su país. Versión Restaurada.

Sobre la Obra:

Sanz comentó en una entrevista del año 1971 que “decidió trabajar con Pedro Chaskel, porque vió que la realización sería una oportunidad de aliar la visión política de los combatientes del Frente Táctico Armado Brasileño y la capacidad técnica de uno de los mejores documentalistas latinoamericanos, para que tanto él como yo, pudiéramos alcanzar el único objetivo de ser voceros de la revolución brasileña” (Silva, Mariano. Ercilla Nº 1898. Santiago. Diciembre de 1971. pp. 72-73).

Chaskel, por su parte, considera que el documental fue pensado como denuncia y al mismo tiempo una manifestación de admiración hacia quienes resistieron la tortura, “podría pensarse que hay algo de profético en el tema, sin embargo, recuerdo nuestro total convencimiento de que situaciones como las relatadas serían imposibles en un país como el nuestro” (Salinas, Claudio y Stange, Hans. Historia del Cine Experimental de la Universidad de Chile: 1957-1973. Santiago, Chile, Uqbar, 2008. Pág.133).

El film se rodó en cuatro días en las dependencias del Departamento de Cine de la Universidad de Chile. Allí, los protagonistas dieron a conocer su experiencia, por medio de un cuestionario.

Reseñas de la época destacaron la sobriedad y rigor en la narración de los hechos, pues consideraron que pese a ser un documental político, no se convirtió en algo panfletario.

 

 

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